Bustamante y Rivero. El golpe contra el tabladillo sonó seco. Hubo silencio y luego se armó un gran alboroto para dar auxilio al alcalde provincial Alfredo Zegarra, quien sufrió un desvanecimiento mientras daba su discurso en la inauguración y entrega del intercambio vial de las avenidas Dolores con Avelino Cáceres.
Era la una y media de la tarde de ayer. Zegarra hablaba sobre sus gestiones para conseguir dinero para obras en Arequipa. De pronto cayó.
“¡Aire, aire! ¡Denle aire!”, reclamaba la gente que había acudido a la ceremonia. Los regidores Willy Hano y Daniel Muñoz lo levantaron para sentarlo en una silla. Segundos después también acudieron a auxiliarlo el regidor Ricardo Esdrás y el alcalde de Yanahuara, Elvis Delgado. Le alcanzaron un vaso con agua y le aflojaron  la corbata.
Los minutos fueron eternos para sus simpatizantes. “¡Dónde está la ambulancia! ¡Traigan a los médicos!”, demandaban. Una dama derramó lágrimas y oró por la salud del burgomaestre al pie del estrado, que se armó en la Av. Dolores.
Quince minutos después la ambulancia de la Municipalidad Provincial llegó al auxilio de Zegarra, quien para entonces ya había recuperado el conocimiento, pero no podía incorporarse. Lo subieron a una camilla y luego a la ambulancia. Algunos pensaron que lo llevarían al hospital Honorio Delgado, que está más cerca a la Av. Dolores y donde Zegarra trabajó varios años como médico, pero lo trasladaron a la clínica Vallesur Auna, en la calle La Salle.
Cuando la ambulancia ya se retiraba llegó un vehículo de los bomberos. Irónicamente, durante su discurso, Zegarra se quejó sobre los reclamos del comandante de los Bomberos Jorge Martínez, por el dinero que se recaudó en una colecta pública hecha por el municipio y que hasta la fecha no lo pueden utilizar.
Zegarra ingresó consciente pero desorientado al área de traumashok de  la clínica. Vanessa Hinojosa, directora del centro médico, dijo que el diagnóstico preliminar fue un síncope (pérdida temporal del conocimiento), que pudo ser ocasionado por un desgaste físico o estrés. Para conocer el origen del desvanicimiento le practicaron tomografías y electrocardiogramas.
Hasta el cierre de esta edición, Zegarra permanecía hospitalizado a la espera de conocer el resultado de los estudios.
LA SALUD DE ZEGARRA
Durante la campaña electoral del 2014, el alcalde Zegarra le confesó al periodista Jorge Turpo que su estado de salud era delicado y que le quedaban cuatro años de vida. Lo mismo les dijo a dos periodistas de La República un tiempo después. Sin embargo, días antes de las elecciones negó esa versión y dijo que gozaba de buena salud.
A inicios de la década del 2000, cuando postuló por primera vez a la alcaldía distrital de Bustamante y Rivero, Zegarra simuló un atentado contra su vida en plena campaña electoral.
Es por ello que algunos dudan del desvanecimiento que sufrió ayer, justo cuando afronta serios problemas en su gestión. Por un lado, mantiene una deuda de un millón de soles con los proveedores del Congreso de Ciudades Patrimonio, y hoy se debe aprobar en sesión de concejo el documento que autoriza la depredación de 100 hectáreas de la campiña arequipeña.

Yura

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