Cercado. Los niños y adolescentes hinchas del FBC Melgar,  ven a Herlyn Ysrael Zúñiga Yáñez como un ídolo, como una leyenda. Quizás saben más de “Cachete” que de “Patato” Márquez, el otro ídolo de los rojinegros y figura en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.

El goleador rojinegro acaba de ser premiado como el mejor jugador del fútbol peruano en la temporada 2015. Sin duda que eso llena de orgullo no solo a sus allegados, sino a toda la nación rojinegra. Pero “Cachete” tiene una cualidad que lo hace ser apreciado y querido más allá de dejar todo en la cancha o marcar goles: su humildad y solidaridad. “Él nunca dice no. Lo invitan a colegios, albergues, para apadrinar partidos en zonas alejadas, y siempre va. Siempre le gusta ayudar a  los niños”, contó alguna vez su esposa y compañera Frecia Manrique.
Para Ysrael la vida no fue fácil. Llegar hasta donde se encuentra por el fútbol, tampoco. Quizás por eso es que desea que su hijo Thiago no se de dique  al fútbol. “Si quieres triunfar en este deporte tienes que sacrificar muchas cosas, por ejemplo estar lejos de la familia. Pero al final, será lo que Dios quiera”, comenta “Cachete”.
Cuentan sus amistades íntimas que Zúñiga es un hombre hogareño, que da todo por su familia y en especial por sus hijos. No se hace ningún problema para atenderlos, como preparar sus alimentos, bañarlos o cambiarlos. “Es más complicado que entrenar, pero deja mayor satisfacción”, cuenta el goleador  melgariano.
Gya, Tiziana y Thiago Zúñiga Manrique son la razón de vida de Ysrael. Son sus hijos, sus trellizos, producto de un amor y lucha más grande que el cielo. Siempre quiso ser padre, pero paso una década para coronarse como un “grande pa”. “Me casé en 1999 con el amor de mi vida, Frecia Manrique. Yo terminaba de ser goleador del Melgar y salía mi pase al Coventry de Inglaterra. Todo feliz hasta ahí. Pero pasaba el tiempo y nada. Intentamos muchas cosas para tener hijos, pero no podíamos. Tuvieron que pasar diez años y someternos a varios intentos con fecundaciones in vitro e inseminaciones artificiales sin resultados. En una prueba más a Frecia le implantaron dos embriones y se dio el milagro,  para recién celebrar”, contó Zúñiga en una entrevista.
Zúñiga, quien fue elegido el mejor jugador del 2015,  no se irá del Melgar. Se quedará por siempre, es parte de la historia de la nación rojinegra.

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