Cercado. Cuando Josué nació, los fuegos artificiales que detonaban en el cielo anunciaron la llegada del 2016, el reloj marcaba las 00:00 horas. Fue un parto difícil: los dolores de Lisbeth Jaramillo Cáceres de 24 años, empezaron a las 11 de la mañana del 31 de diciembre del 2015. Aunque ya tenía 42 semanas de gestación, los médicos le habían dicho que su hijo nacería el 2 de enero.

Pero esa mañana, los dolores llegaban cada 15 minutos, cada vez más intensos.

Por eso, los preparativos que hacía con su pareja Wilber Huallpa Huayna (26) para recibir el Año Nuevo, se dejaron de lado. Lisbeth fue llevada hasta la posta de Miraflores y luego derivada al hospital Honorio Delgado Espinoza donde estuvo en dilatación hasta las 11:50 de la noche. El milagro de la vida ocurrió 10 minutos después, acompañado del llanto de Josué.

El bebé nació de parto natural con 3 kilos 400 de peso y midiendo 50.3 centímetros. A Wilber, quien esperaba en la puerta de la sala de partos junto a su suegra Marleni Cáceres, le avisaron 15 minutos después. No lo pensó demasiado para bautizar a su primogénito: “Se llamará Josué”. dijo.

Así se llamaba un amigo que tuvo de niño, cuando estudiaba la primaria en el colegio Adventista CEPA Espinar, Cusco. Wilber lo recuerda como un pequeño gentil, divertido y bueno. “Quiero que mi hijo sea como él (…) No fue bueno pasar Año Nuevo en un hospital, pero fue compensado por la llegada de mi bebé, a quien cuidaré siempre”, presume orgulloso. La madre de Elizabeth, cuenta que Josué es su quinto nieto. “Tengo siete hijos, ella es la cuarta, creo”, dice sonriendo. Pero su hija le corrige: “soy la tercera, mami”.

Ahora, en la cama del pabellón A del Área de Ginecología del nosocomio, ambos padres posan felices para las postales del recuerdo.
A dos camas de Lisbeth hay otra pareja junto a su recién nacido. “Nos ganó la competencia, yo le dije a mi esposa: tienes que pujar rápido, para que seamos los primeros del 2016, pero ella nos ganó”, cuenta riéndose el padre del bebé, que nació a las 4 de la mañana. Toda la sala ríe.

Texto: Ruddy Torres Huamaní
rtorres@editoramultimedios.pe

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