Cercado. Ernesto Baca solo necesita cinco minutos y un par de disparos con su vieja cámara réflex para hacerles un retrato perfecto a sus clientes de la Plaza de Armas de Arequipa. Con 55 años como fotógrafo al aire libre ya conoce los mejores ángulos de la Catedral, los portales de piedra, la pileta y la estatua del Tuturutu para que las familias y parejas que contraten sus servicios se vayan con un bonito recuerdo de su visita a la plaza: una fotografía impresa lista para ser enmarcada en la sala de sus casas.

“Cuando uno sabe su arte no hay razón para hacer muchas tomas”, explica Ernesto, quien, pese a que ya utiliza una máquina digital, todavía desconfía de los smartphones, tablets y otros gadgets (tecnologías de última generación). Tampoco le tiene fe al Photoshop y a los retoques en computadora. El único secreto de este fotógrafo de 84 años es su capacidad para fijarse en los detalles antes de disparar.

“Los jóvenes se hacen miles de fotos con su celular y creen que están bonitas, pero no se dan cuenta de que aparecen con los ojos cerrados, la blusa o la bragueta abierta, la cara triste o sin un bonito paisaje atrás”, dice Ernesto con la experiencia de alguien que durante décadas tuvo que aprovechar al máximo sus rollos y revelar sus negativos con químicos dentro de un cuarto oscuro.

Ernesto recuerda que, antes, tenía que pedirles las direcciones a sus clientes para entregarles al día siguiente las fotos en la puerta de su casa. Nunca se olvidó de un encargo y siempre le pagaron con gusto por la buena calidad de sus retratos.

Ahora, gracias a las impresoras láser, Ernesto y los otros 18 miembros de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de la Plaza de Armas (Asifopro) pueden entregar sus imágenes al instante. Por cada foto impresa cobran S/. 5 y, en promedio, cada fotógrafo gana entre S/. 70 y S/. 80 al día. Pero en una fecha especial como San Valentín, Día de la Madre, Halloween, Navidad o Año Nuevo se puede duplicar el monto. Hoy que la plaza y sus calles aledañas han sido peatonalizadas estos fotógrafos sienten que su negocio se puede revitalizar. “Más público está visitando la plaza porque está más ordenada. Eso nos beneficia ya que así podemos retratar toda la belleza arquitectónica de los edificios sin que ningún carro nos interrumpa”, dice Máximo Castañeda, secretario general de Asifopro.

RETRATOS COTIDIANOS

Fernando Choquecota podría ser rico y famoso, pero ha optado por el perfil bajo. Si en Google busca “terremoto en Arequipa” lo primero que aparecerá, en medio de los 401 mil resultados, será una imagen tomada por él. Este fotógrafo puneño de 60 años pudo captar el momento preciso cuando la torre derecha de la Catedral de Arequipa se desploma durante el terremoto del 23 de junio de 2001. Esa tarde de sábado, Fernando, como todos los días, estaba recorriendo la plaza en busca de clientes. En eso, a las 3:33 p.m., la tierra empezó a temblar y la gente comenzó a reunirse alrededor de la pileta.

“En medio del sacudón, levanté la cara y vi que la torre de la Catedral se empezaba a desgranar. Me apoyé en la espalda de un colega y empecé a tomar fotos del desplome del edificio de sillar”, cuenta Fernando. Dos días después del sismo, reveló esa imagen impactante y la compartió entre sus colegas de la plaza para que la vendieran como postal. Luego, se fue a las redacciones de los diarios locales y vendió las fotos por solo S/. 10. Así esa secuencia histórica fue reproducida miles de veces sin que quedara claro quién era el verdadero autor.

Aunque Fernando dejó ir la posibilidad de hacer una fortuna con su trabajo, sigue cargando en su bolsillo una de sus fotos del terremoto de 2001 para mostrársela a algún turista curioso que quiera saber más sobre la historia de la ciudad.

Fernando está convencido de que su labor como fotógrafo, además de capturar los paseos de las familias con un sentido artístico, es ir guardando la vida cotidiana de las personas. Con su lente ha ido captando en los últimos años las protestas, mítines, procesiones y celebraciones que se desarrollan a su alrededor. “Una foto de la Plaza de Armas es la mejor forma de mostrar Arequipa al mundo”, dice Fernando. “Algún día mis imágenes servirán para que todos en el extranjero conozcan los atractivos de la Ciudad Blanca”. Mientras eso pasa, él no piensa moverse de la plaza.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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