Cercado. La comparsa subía por la calle Piérola entre un tumulto de curiosos y transeúntes.  Y  a su paso, la sensación de júbilo crecía al ritmo del Wititi: “¡Mira mamá, que lindo!, ¡Bravo muchachos!”, se oía entre los espectadores. La estampa era representada por los comerciantes del mercado San Camilo, que ayer celebró sus  135 años de fundación.

Aunque ayer a las dos y media de la tarde el Sol calcinaba inclemente, los danzarines no dejaban de gambetear sus coreografías. El colorido de la Morenada, la rítmica de la Pesca de Camarones y el furor de los carnavales, forman parte del espectáculo.

Los danzarines eran precedidos por carros alegóricos desde donde lanzaban regalos a la población extasiada por la caravana.  Algunas personas se sumaron a la celebración participando en los bailes.

Los turistas, por ejemplo, se sintieron parte del jolgorio. Una turista vestida a la uzanza cayllomina, no dejaba de danzar junto a los bailarines de Wititi.  Pero quienes realmente se llevaron los aplausos de todos fueron los niños. Ataviados de trajes típicos, fueron ellos quienes daban el toque curioso al festín  costumbrista.

LOS PREMIADOS

Al finalizar el espectáculo, dos de los grupos de baile fueron premiados con trofeos por su variopinta presentación.  La calificación se basó en la coreografía, orden y puntualidad con la que se presentaron a las celebraciones.

En San Camilo trabajan 1.200 socios que abastecen al 20% de la población del centro de la ciudad, según estimaron los vendedores.  El 30% son dueños de sus locales y el resto son inquilinos.

“Nosotros vamos a mejorar nuestros servicios para competir con los malls. Vamos a remodelar el mercado y ya tenemos el visto bueno de Defensa Civil”, ha dicho el administrador del mercado, Cosme Casas.

En la noche, se realizó una verbena en la plazoleta del centro de abastos. Cuatro conjuntos musicales amenizaron la serenata que reunió a comerciantes y clientes, en una celebración que se repite cada 5 de enero.

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