Delia Flores Tapara, acusada de robar un bebé en la posta médica de Mariano Melgar, es inocente.
Según las pruebas de ADN realizadas en Lima, el pequeño que estaba en su poder no es Juan Pablo, el recién nacido raptado hace más de tres meses.
El niño es su hijo, Jairo, como ella siempre dijo. Hasta el cierre de esta edición, la mujer seguía en el penal de Pucchún, en Camaná, adonde la enviaron 9 meses como medida preventiva.
La desgracia de Delia Flores empezó el lunes 4 de enero, cuando, junto a su conviviente Jesús Katata, quiso inscribir en el Registro Civil a su hijo de tres meses de nacido. Esto en El Pedregal, distrito de Majes, provincia de Caylloma.
Como los padres solo presentaron el carné de control de Niño Sano para acreditar que el pequeño era suyo, la registradora sospechó; más todavía cuando los progenitores entraron en contradicciones sobre la fecha del nacimiento del bebé.
La trabajadora, conocedora del caso del bebé raptado en Arequipa, llamó a la Policía para descartar o confirmar su sospecha.
La Policía de El Pedregal encontró muchas similitudes entre los rasgos de los dos niños, del desaparecido y el hallado, y esto, para la Fiscalía y el juez, fue suficiente para mandar a Flores Tapara a la cárcel.
Jairo fue internado el miércoles 6 en un albergue de Arequipa. Ambos, madre e hijo, volverán a reencontrarse en las próximas horas.

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