Cercado. Recorrer los misteriosos y oscuros pasillos del museo de La Recoleta, en Yanahuara, es reencontrarse con el pasado de Arequipa.
Esta bella pieza arquitectónica, abierta como museo desde 1978, guarda  infinidad de atractivos, desde animales disecados, momias y hasta un cementerio.

SALA DE JUGUETES
La  sala de  juguetes hechos   a base de  caucho, plástico y trapo, data del siglo XIX.    Aquí están juguetes de paja, retablos ayacuchanos y réplicas de casas en miniatura, que cumplen funciones lúdicas y de comunicación social.
A mitad del museo sobrevive una bugambilia de 100 años de antigüedad. Esta planta guarda entre sus hojas la historia de los franciscanos  misioneros, que evangelizaban y educaban en la fe, la mitad de ellos fueron asesinados en la selva peruana al intentar evangelizar a los nativos.
El guardián de los franciscanos tenía una habitación especial con columnas de base de sillar, que lo protegían de los innumerables terremotos.
La  cinco momias del valle de Vítor guardan en ellas misterios que aún no han sido revelados. Las  variadas cerámicas de la cultura Mochica permiten redescubrir  el rostro de nuestros antepasados.

BIBLIOTECA VARIADA
El museo también guarda una biblioteca.  Aquí se encuentran en promedio 23 mil libros de toda clase de lectura. Solo 20 mil están expuestos al público. Éstos textos  abarcan todas las áreas del conocimiento y aprendizaje humano, desde las ciencias hasta las artes.

Escalando más de 40 gradas, se llega a la cima de la iglesia. Una campana de 1,800 kilos cuelga desde un fierro. Desde aquí se puede observar todo el Centro Histórico de la Ciudad Blanca.

 

Texto: Leslie Navinta Alfaro
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