Cercado. Después de nueve días de separación obligada, Delia Flores Tapara (33) por fin pudo ver a su pequeño hijo Jeiko Abel, quien estaba internado en el albergue Chaves de la Rosa, ubicado en la Av. Goyeneche.
El encuentro fue emotivo, sincero y puro, como solo ocurre cuando una madre recupera a su hijo.
Recibió a su bebé en buen estado de salud, lo besó y lo mostró a los periodistas que estaban en el lugar.
La mujer salió ayer a las seis de la tarde de El Pedregal  rumbo a Arequipa, luego que el juez Óscar Quillulla Puma dispuso que su hijo Jeiko le sea devuelto.
Llegó a las ocho de la noche y se dirigió al albergue a recoger a Jeiko, un robusto niño de tres meses de edad.
A su salida pidió al presidente Ollanta Humala, a la Primera Dama y a la Ministra de la Mujer para que la apoyen por que se siente emocional y moralmente destrozada. “Yo y mi familia estamos afectados. Dañaron mi imagen y quiero una reparación, eso le pido al presidente Humala”, dijo.
Su abogado defensor, Juan de Dios Medina, indicó que evaluará demandar a la Policía, Ministerio Público y Poder Judicial por el error que  cometieron al encarcelarla injustamente.
Hasta el momento, ninguna autoridad involucrada en el caso le ofreció disculpas públicas a Delia Flores. La acusaron de secuestrar al hijo de Rosa Casquina, pero una prueba de ADN descartó el delito.
Una vez que tuvo a Jeiko entre sus brazos, Delia Flores emprendió el regreso a El Pedregal, donde empezó su pesadilla.

Legalidad
El presidente de la Corte  de Justicia, Johnny Cáceres, dijo que la responsabilidad del caso  Delia Flores empezó en la Policía, y luego en el Ministerio Público. “El mismo sistema de justicia tiene errores”, dijo.
Lamentó que no se puedan hacer pruebas de ADN en un día como en otros países. Destacó que es necesaria una mayor coordinación entre los operadores de justicia. Y concluyó que Delia Flores tiene todo el derecho de denunciar a quienes crea responsables de su caso.

 

Texto: Jorge Núñez Patiño
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