¡Hasta siempre, David!El día de ayer, lunes 10 de enero, murió David Robert Jones, más conocido mundialmente como David Bowie. Otro día negro más para la historia del mundo y, en especial, para la música. Aunque no quisiéramos que sea cierto, la triste noticia ha sido confirmada nada más y nada menos que a través de una cuenta en Twitter (siempre David tan a la vanguardia). Fue su hijo Duncan quien, con una foto familiar, anunció el terrible suceso.

Nacido en Londres, en 1947, David fue hijo de una familia modesta (su padre era un dirigente de publicidad y su madre una acomodadora de cine). Desde pequeño mostró grandes cualidades artísticas: una melodiosa voz, una gran capacidad escénica y una dosis perfecta de rebeldía. Durante su educación sería considerado un niño prodigio. Siempre estuvo metido en la actuación, el baile, el canto, pero también en peleas. Fueron estas últimas las que lo llevaron a discutir, a causa de una mujer, con un compañero de clase. Sería esta riña la que lo dejaría con una pupila dilatada para siempre. Todos pensaban al verlo que tenía ojos de distinto color, sin embargo, lo que poseía era una percepción atrofiada producto del incidente. Este hecho quizás marcaría dos cosas peculiares en el artista: un afán especial por ser diferente y un interés por ver siempre las cosas desde otra óptica.

“Utilizó sonidos experimentales, abandonó la idea de las letras convencionales y adoptó formas de vestir estridentes y poco habituales.”

Sus éxitos fueron muchísimos y la fama siempre estuvo en su camino. Canciones como Starman, China Girl, Rebel Rebel, Space Oddity, The Man Who Sold the World (interpretada después por Nirvana), Heroes, Under Pressure (con Queen), y, quizás la más popular, Modern Love hablan por sí solas del talento del artista. Sobre su estilo se ha dicho mucho: algunos lo consideran un artista pop; otros, como rock progresivo; unos cuantos, como padre del “Rock Glam”. Lo cierto es que muchos, en realidad, no sabrían definir su estilo, pues fue un artista que siempre trató de romper con los esquemas. Incluso su nombre podría ser una muestra de ello: adoptaría Bowie como parte de su nombre artístico por una marca de cuchillos muy popular (siempre tú, David, cortando los paradigmas).

Su carrera musical, pero sobre todo su vida, fueron así: una pelea constante. Utilizó sonidos experimentales, abandonó la idea de las letras convencionales y adoptó formas de vestir estridentes y poco habituales. Se declaró como bisexual públicamente, aunque años más tarde diría que lo hizo más por romper con el tradicionalismo condenatorio que por una verdadera cuestión física o psicológica. Tanto musical como ideológicamente se podría decir que fue un eterno rebelde.

No fue un rebelde sin causa, sino todo lo contrario. Se trataba de defender la libertad, el respeto y la tolerancia. Fueron sus ideas las que estuvieron muy adelantadas; la música, en su caso, solo fue el vehículo que encontró para poder expresarlas. Murió a los 69 años a causa de un cáncer que, según dicen, mantuvo en secreto. La foto familiar que anunció su muerte, muestra a un joven y sonriente Bowie cargando a su hijo, aún pequeño, en hombros. La imagen me recuerda la libertad con la que siempre viviste, por eso entiendo que hayas preferido partir en lugar de vivir preso de una enfermedad. ¡Hasta siempre, David, ya eres libre!

 

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