Cercado. Ubicado en el corazón de Arequipa, el Museo de la Catedral guarda hermosas y valiosas piezas de arte religioso a través de las cuales se puede conocer parte de la historia de la ciudad.
Esta temporada de vacaciones escolares es una buena oportunidad para que los niños y adolescentes conozcan nuestro patrimonio.
Al caminar por las salas de luz tenue, uno descubre varios secretos del principal templo de la ciudad.

El pelícano de plata resalta por su majestuosidad y por su significado: un ave que alimenta a sus pichones con su propia sangre. El pelícano simboliza a Cristo derramando su sangre para la salvación del mundo.

En cada ambiente hay reliquias que llaman la atención de los visitantes: pinturas, ornamentos con hilos de finos metales y valiosa pedrería.
También se puede admirar la colección de custodias, coronas, objetos litúrgicos y de ornamentación de imágenes trabajados con gran calidad artística por los orfebres y joyeros.

“Este es un museo vivo, porque muchas de las cosas que aquí están aún se usan para fechas especiales”, explica uno de los guías del museo.
El Museo de la Catedral abrió sus puertas hace cinco años.
Cuando uno lo visita puede subir hasta sus torres y apreciar los campanarios, así como observar la ciudad desde una vista privilegiada.

 

Texto: Leslie Navinta Alfaro
redaccion@editoramultimedios.pe

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