Toledo, PPK e incluso Acuña parecen haber olvidado sus apoyos ocasionales al aborto y a la unión gay en tiempos menos “calientes” electoralmente y ahora manifiestan una calculada ambigüedad al respecto.

El caso de PPK es verdaderamente significativo. Cuando, aliado con el pastor Lay, se aprestaba a sorprender como el “cuasi outsider”, se manifestó –corrigiendo una declaración suya previa, supuestamente “malinterpretada”– como decididamente alineado contra la unión civil y el aborto. Luego, abrazó, junto a Carlos Bruce, su nuevo “jale”, las causas contrarias. Sin embargo, ahora que se calienta la carrera y que hay que “sumar”, parece que, en aras de no arriesgarse a perder ningún voto, manifiesta una ambigüedad digna de su antiguo jefe Toledo.

En este punto, Toledo, como en todos, sigue en la línea de su característico “pantagruelismo” andino, de su picaresca trunca, barroca y reñida con la sintaxis castellana y la lógica. Cuando abrazó a Bruce en la campaña anterior, se despachó en toda clase de extravagancias progresistas en materias de vida y moral; ahora, parece que alertado por las encuestas que señalan el repudio popular masivo a la reingeniería social gay y feminista, se despacha con proposiciones vacías como: “Nosotros defendemos la familia”, cuando se le pregunta sobre el tema.

Acuña, ese personaje representativo de un modo de ser peruano, no dudó en señalar su apoyo al matrimonio gay incluso con adopción plena, pero ahora, aliado con Lay, se ha convertido en un opositor.

“Acuña […] no dudó en señalar su apoyo al matrimonio gay incluso con adopción plena, pero ahora, aliado con Lay, se ha convertido en un opositor.”

Con Keiko no hay dudas. Aun antes de su “aggiornamento”, ya expresó su apoyo a la unión civil y al aborto en casos de violación, discrepando de su hermano Kenji, que en su usual radicalismo naranja, apoya el matrimonio gay con adopción. Y ese apoyo de los hermanos Fujimori a la reingeniería social progre no es nuevo.

Alan no sorprende en sus vaivenes. La escopeta aprista de los innumerables cañones se reveló como entusiasta del “gaymonio” y del aborto en la anterior legislatura, ante el beneplácito de García. Ahora, sin embargo, la alianza con el PPC (que, según cuentan algunas crónicas, tiene un sector “cristiano”) podría significar un intento de coquetear con los sectores “conservadores”.

La causa por la vida y la familia nos revela una realidad profunda de nuestra política: estamos ante una timba, básicamente electoral, donde el único objetivo es tomar el poder, mediante el uso de determinadas cartas (los naipes Bruce y Lay son muy representativos) para conseguir apoyos, sean materiales o de popularidad. No hay ninguna garantía ni ninguna forma de saber qué será lo que harán una vez alcanzado el poder. Ninguna.

 

fleming
inmobiliaria

Edición digita

Publicidad