Mollebaya. El ganado de Flor Lozano devora de un solo bocado los brotes de alfalfa que crecen a duras penas dentro de su pequeña parcela ubicada en el sector de La Hacienda del distrito de Mollebaya.
La ausencia de lluvias en la zona durante este verano está provocando que el forraje escasee y que sus animales llenen su estómago con plantas enanas que no superan los quince centímetros de altura. En solo una mañana, sus seis hambrientos toros han devorado la mitad del pastizal, así que ahora Flor tiene que arrearlos para que no se queden sin reservas para el resto de la semana. “Mis animales deberían comer seis veces al día, pero he cortado sus raciones a solo dos. Como la alfalfa es tan pequeña se quedan con hambre y han empezado a enflaquecer”, cuenta Flor, dueña de este grupo de animales casi famélicos.
Sus toros, para fines de mes, deberían pesar 250 kilogramos para que pueda vender su carne en el camal y recuperar su inversión (S/ 1.200 cada uno). Sin embargo, actualmente sus animales pesan solo 140 kilos y, probablemente, tenga que esperar hasta agosto para que engorden y pueda ganar algunos soles más.
Desde febrero del año pasado no cae una gota de lluvia en Mollebaya ni en el resto de distritos de la cuenca oriental del río Chili (Characato, Pocsi, Polobaya, Quequeña, Sabandía, Yarabamba, San Juan de Tarucani, etc). La población de esta zona agrícola no regulada (es decir, que no tiene represas para almacenar agua) se abastece solo de manantiales y ojos de agua que discurren por canales por tiempo restringido. Actualmente, en Mollebaya, a un agricultor le toca regar cada 30 días cuando lo normal es que hidrate sus cultivos cada 18. Por esta razón cada vez es más difícil encontrar pastos verdes para alimentar a sus animales.
Pero el estrés hídrico no solo ha afectado el abastecimiento de alimentos para más de 7.000 cabezas de ganado y animales menores en esta zona. Debido a la falta de precipitaciones, el presidente de la Junta de Usuarios del Chili zona no regulada, Percy del Carpio, informa que más del 60% de tierras de cultivo en la cuenca oriental no están siendo aprovechadas. “Son más de 4.000 hectáreas que se han dejado de sembrar en 14 distritos. Cerca de 5.000 agricultores han abandonado sus cultivos porque no hay agua para regar y no hay perspectivas de que llueva en los próximos meses”, indica del Carpio.
Según los últimos reportes del Senamhi, la deficiencia de lluvias en la sierra sur, debido a la presencia del Fenómeno de El Niño, podría continuar hasta marzo. Los pronósticos indican que las precipitaciones serán irregulares en la cuenca oriental y que los días secos continuarán. Ante esa situación, el gerente regional de Agricultura, Mirko Avendaño, advierte que están evaluando declarar en emergencia los distritos de la cuenca oriental. “Regularmente en diciembre se debían presentar lluvias pero eso no ha pasado. En enero y febrero aún no hay nada seguro, por eso debemos tomar previsiones para que no haya una hambruna en la zona”, dice.
Mientras tanto, algunos agricultores de Mollebaya están apostando por el riego tecnificado para aprovechar los escasos recursos hídricos. Desde esta semana Pedro Condori está cuidando tres hectáreas de quinua que son hidratadas por goteo en el fundo La Hacienda. Además, ya está cosechando la cochinilla de las cuatro hectáreas de tuna que ha podido salvar de la sequía. “Siempre hay que estar preparados y guardar algunas reservas para las épocas críticas. ¿Quién sabe cuándo volverá a llover por acá?”, dice este agricultor que padeció el último El Niño que arrasó con sus cosechas.

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