La columna del editor

Lo cultural se diferencia de lo natural por su artificiosidad. Todo lo hecho por el hombre es cultural, es decir, artificial, no natural, imaginario; una silla, por ejemplo. Lo que existe sin la intervención del ser humano, en cambio, es natural, vale decir, espontáneo, nativo, sin elaboración; un árbol, por ejemplo.
Sobre la base de esta premisa, se deduce que la principal característica de una encuesta, que es un producto cultural, es la artificiosidad. Este rasgo la hace fácilmente manipulable.
Matilde Pinchi Pinchi y Vladimiro Montesinos dijeron que Manuel Torrado y Manuel Saavedra, gerentes de las encuestadoras Datum y CPI, recibieron mensualmente la suma de 30 mil y 20 mil dólares, respectivamente, para favorecer en las encuestas al expresidente Alberto Fujimori, en el proceso electoral del año 2000. ¿Es descabellada esta acusación? No. Así como tampoco es disparatado sospechar de una manipulación de las encuestas políticas que se hacen actualmente.
El 14 de enero, para sorpresa de muchos, un sondeo de CPI ubicó al candidato presidencial César Acuña en el segundo lugar de las preferencias, con 15.2%; y en el tercero colocó a Pedro Pablo Kuczynski, con 13.1%. Sin embargo, al día siguiente, Datum señaló lo contrario: en segundo lugar puso a Kuczynski, con 14.0%, y en el tercero a Acuña, con el 10%. ¡5,2% de diferencia con respecto a Acuña sobrepasa los márgenes de error!
Veo cuatro tipos de encuestas: las objetivas, las erróneas, las manipuladas y las semimanipuladas. Por una cuestión de espacio, me ocuparé por ahora solo de las dos últimas.
Las manipuladas son aquellas cuyos resultados han sido falseados con el objetivo de beneficiar a alguien. Algunas encuestadoras trabajan con mayor objetividad conforme se van acercando las elecciones. Una abierta manipulación de resultados solo se puede hacer cuando un proceso electoral empieza. Sí el día de las elecciones está muy cerca, lo mejor es ser objetivos, pues la realidad puede dinamitar una “buena” reputación.
Al final, las encuestadoras reflejan los cambios que ellas mismas, con su abierta manipulación inicial, han inspirado. Exhiben una preferencia que en realidad es el “eco de regreso” de su propia voz.
Los resultados de una encuesta varían de acuerdo a muchos criterios, a veces inocentes.
Se ha demostrado que cuando el nombre de un candidato se menciona en primar lugar, su porcentaje de preferencia sube. “¿Por quién votaría usted, por Acuña o por Kuczynski?” no es igual a “¿Por quién votaría usted, por Kuczynski o por Acuña?” Cada pregunta daría diferentes resultados. Este es un ejemplo de encuesta semimanipulada.
Continuaré el próximo martes.

 

“…la principal característica de una encuesta, que es un producto cultural, es la artificiosidad. Este rasgo la hace fácilmente manipulable.”

Yura

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