Esta última semana, de nuevo la carrera electoral fue lo más resaltante. En el recuento de los hechos, Acuña llegó a la Ciudad Blanca y trató de ganar popularidad vistiendo la camiseta del Melgar; Julio Guzmán pasó al segundo lugar en la encuesta de GFK con 10,4%, y salió otro probable outsider, Alfredo Barnechea. Claro, los demás también siguieron con sus campañas; es decir, caminaron por los mercados, regalaron calendarios, comieron algo de carreta, etc., etc.
Si pensamos esta última encuesta con detalle, hay algo que se puede deducir. Solo el 30% (que posee Keiko), aproximadamente, tiene una intención de voto totalmente definida (se trata de gente con la resolución de un suicida). El otro gran 70%, que se reparten entre todos los demás candidatos, es todavía un sector inseguro que trata de elegir entre lo que considera lo mejor, pero que no está convencido por un candidato determinado. Solo así se podría explicar el giro de la última encuesta.
También se puede notar el gran influjo que están teniendo las redes sociales en la presente campaña electoral. Detalle interesante si uno revisa las estadísticas, pues, de acuerdo a los datos del INEI, el 76.7% de la población es urbana y el 66.8% de la población oscila entre los 15 y 64 años (con una mayor tendencia hacia la primera mitad de este intervalo, gente bastante joven). Esto explicaría el ascenso de Guzmán, apoyado en su mayoría por jóvenes y con una campaña muy centrada en el uso de las redes sociales.

“El otro gran 70%, que se reparten entre todos los demás candidatos, es todavía un sector inseguro que trata de elegir entre lo que considera lo mejor…”

La cosa parece tornarse interesante y, definitivamente, todo parece indicar que en esta elección habrá muchas sorpresas. Pensando en función a los números, basta con darse una vuelta por las redes y ver algunas publicaciones que se hacen en Facebook (ya sean “memes” o publicaciones serias). Páginas como “Acuña será presidente sobre mi cadáver”, con más de 25.000 seguidores; “No a Keiko”, con más de 220.000 seguidores, demuestran que las redes también generan una marcada intención de “antivoto” (en el caso de Toledo y PPK no se ve tanto rechazo. Esto significa que si bien es cierto que la gente probablemente no sabe por quién va a votar, en la mayoría de los casos sí tienen en claro por quién NO lo harán.
En síntesis, por Facebook las cosas van así: Keiko tiene más 896.000 seguidores; Guzmán, más 487.000; y Barnechea, más 97.000 (casi todos, probablemente, adquiridos en esta última semana). Si uno lo piensa con calma, los 20 puntos porcentuales entre Keiko y Guzmán ya se reflejan en la diferencia de seguidores que ambos muestran en las redes sociales.
Las cosas todavía no están del todo definidas y cualquier cosa puede suceder en esta contienda electoral. No sea pesimista, todo parece indicar que esta vez no será entre el cáncer y el sida.

 

 

 

// Foto: RPP

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