En un par de minutos la Plaza de Armas del distrito de Uchumayo se ha convertido en un improvisado salón de clases. El explorador César Pérez Zúñiga, quien se ha pasado los últimos treinta años recorriendo los campos de batalla en el sur del país, ha instalado una pequeña muestra de objetos militares que se utilizaron durante la guerra en contra de la Confederación Peruano-Boliviana.

Esta mañana de febrero, César Pérez, un expolicía que dirige un museo militar itinerante, enseña a los curiosos su colección de rifles, sables y bayonetas que ha rescatado de las arenas del cerro Trinchera, escenario de la Batalla de Uchumayo en la cual las tropas peruanas del general Felipe Santiago Salaverry salieron victoriosas un 4 de febrero de 1836.

Mientras muestra sus hallazgos, César Pérez se pone a hablar de la valentía del general Salaverry quien se enfrentó hace 180 años a las fuerzas del general Andrés de Santa Cruz para evitar que prosperara el proyecto de fusionar a Perú y Bolivia en una sola nación.

“Salaverry fue un líder astuto que sabía ganarse el respeto de sus tropas y por eso resistió desde los cerros de Uchumayo los embates del ejército boliviano”, cuenta Pérez ante su improvisado auditorio.
Salaverry también fue un joven militar que con solo 29 años ostentó el puesto de Jefe Supremo de la República del Perú luego de que se levantara en 1835 contra el presidente Luis José Orbegoso, quien pretendía establecer la confederación.

 

“Estamos tratando de desalojar a quienes han invadido las zonas aledañas al cerro Trinchera; sin embargo, hay un proceso judicial en marcha que no nos permite intervenir de manera efectiva. Actualmente elaboramos un expediente para resguardar el lugar”.

Henry Luna Boyer, alcalde distrital de Uchumayo

A fines de ese año, Salaverry se dirigió a Arequipa y se resguardó con sus tropas en las trincheras de piedra que instalaron en los cerros de Uchumayo. Desde esa base elevada, el ejército peruano repelió a la infantería boliviana.

Aunque unos días después Salaverry cayó derrotado en Socabaya y fue fusilado en la Plaza de Armas de Arequipa, el cerro Trinchera y la Batalla de Uchumayo siguen siendo un símbolo de un episodio histórico de la época republicana.

TRINCHERAS EN PELIGRO
Pese a ello, las trincheras que le dieron la victoria a Salaverry, ubicadas a solo un par de kilómetros de la plaza principal del distrito, actualmente se encuentran en peligro de desaparecer debido a las invasiones. A una decena de metros de los muros de piedra se pueden apreciar casas y terrenos de cultivo. Además, la parte baja del cerro se encuentra en litigio con un posesionario a pesar de que el área cuenta con la declaratoria del Ministerio de Cultura como Patrimonio de la Nación.
En algunos tramos las construcciones militares superan los 160 centímetros pero en otros las piedras puntiagudas han sido derribadas por intrusos. En los alrededores no hay ningún cerco protector ni carteles que den cuenta de la importancia histórica del lugar.
Sin embargo, el mayor daño se perpetró cinco años atrás, cuando un empresario suizo instaló cultivos frutales en la explanada en donde se acantonaron las tropas de Salaverry.
Durante la colocación de los pozos de riego, se barrió con gran parte de los objetos militares que permanecían en la zona.
César Pérez, mientras sube por el cerro Trinchera, lamenta estas pérdidas. Hace veinte años, con la ayuda de un detector de metales, encontró -además de los rifles Minié y los sables de acero con empuñadura de bronce- botones con grabados, hebillas y correas. Incluso, antes de las invasiones, rescató monedas de plata de la época de ambos ejércitos.
En una moneda boliviana de 1830 se puede leer la inscripción “Libre por la constitución”. En otra moneda, esta vez acuñada en Arequipa, dice “Libre y feliz por la unión”. Difícilmente podrán encontrarse otras piezas similares en el cerro Trinchera.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jturpo@editoramultimedios.pe

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