CERCADO. De las lágrimas de alegría de ser campeón con Melgar a las de una profunda tristeza. De trotar en gramados de estadios a entrenar en la calle como un don nadie.
Incierto es el destino del defensor Lampros Kontogiannis, quien se siente humillado. Y pese a que afronta el partido más complejo de su carrera, no le guarda rencor a FBC Melgar, con el que todavía tiene contrato el 2016.
¿Es el peor momento de tu vida?
Es el momento más difícil, donde me siento humillado, muy triste. La verdad, me duele muchísimo. Son cosas que el futbolista tiene que encarar de la mejor manera. No me esperaba este recibimiento pero yo entiendo la molestia del club Melgar.
¿Durante las negociaciones de tu contrato al club Juárez tuviste comunicación con directivos?
Inmediatamente después del campeonato fue esa negociación, pero primero se habló de representante a jugador. Yo le dije a mi representante que tengo un contrato de un año más por cumplir. Hubo problemas familiares en casa, ya no quería regresar a Perú. Extrañaba mucho a la familia y en todo momento hubo comunicación con Jader, con el club Melgar y, sobre todo, con Juan Reynoso en lo deportivo.
¿Melgar se contactó con el club Juárez?
Te puedo decir, no con detalles, que la directiva de Melgar sabía a 100% de esta negociación. Y ahora me están poniendo como el malo de la película. Estaba muy contento por regresar a mi país, a estar más cerca de mi familia.
¿Entrenar en la calle fue la gota que derramó el vaso de agua?
Fue algo muy duro, sobre todo para mi esposa, que me hayan tratado de esta manera. En ese momento sentí mucha vergüenza. Siento que me faltaron el respeto sacándome a la calle.
¿Por qué se frustró tu pase a México?
Quiero aclarar bien el tema. En su momento saldrán los detalles. Desde que entró Carlos Delgado se cayó la negociación. La verdad, no sé qué hace él para el club; no está en un cargo del club que yo sepa.
¿Te ves vistiendo la camiseta rojinegra?
Yo todavía me siento jugador de Melgar. Tengo la ilusión de jugar por Melgar y la Copa Libertadores. Mi notario y abogado me están apoyando psicológicamente.

Texto: Roberto Rodríguez Pantoja
redaccion@editoramultimedios.pe

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