Las quince crías de alpaca que han nacido esta semana en la estancia de Esther Condo están condenadas a morir. El pasto en su terreno, ubicado en el sector de Hanansaya 3 del distrito de Callalli (provincia de Caylloma), ha desaparecido y en los alrededores los bofedales también se están secando debido a la ausencia de lluvias. A más de 3.800 m.s.n.m., el Fenómeno El Niño también está haciendo de las suyas. La falta de alimento durante estos primeros meses del año está provocando que los animales más débiles se enfermen y que las hembras preñadas empiecen a abortar. El mes pasado Esther ya perdió cinco alpacas recién nacidas, que no soportaron el hambre. Para recuperar algo de su inversión tuvo que mal baratear el cuero a S/.30 y salar la carne para hacer un poco de charqui para su familia. “Aún no sé qué hacer con las cabezas, tal vez me las guarde para preparar un caldito”, dice mientras enseña a la cámara fotográfica los restos de su reciente desgracia.
Esta mañana de jueves también la comida escasea y por eso se ha armado una competencia dentro del rebaño de Esther por la leche materna. Los machos más fuertes, alpacas mayores de 1 año, le roban la teta a las crías y los dejan sin alimentos. Uno de los bebés que ha intentado de succionar el pezón de su madre está temblando en el suelo. Este es el primer síntoma de la neumonía. En unos 20 días, este animal de piernas cortas y pelaje fino morirá si no recibe medicamentos ni mejora su dieta.
Si las lluvias no se regularizan en la provincia en lo que resta del mes, el rebaño de 130 animales de la familia Condo, al igual que la población de 456 mil alpacas desperdigadas en Tisco, Callalli, Tapay, San Antonio de Chuca, Yanque y Caylloma, tienen un futuro incierto. Roberto Neyra, director de la Agencia Agraria Caylloma informa que la mortandad de crías ya ha llegado al 5%, pese a que el valor máximo de muertes durante el primer trimestre solo debe alcanzar el 2%. “Hasta el momento ya se han reportado más de 4.000 abortos. Si para marzo no se presentan lluvias normales la mortandad superará el 35% de la población total”, explica el funcionario.
Para los especialistas de la Gerencia Regional de Agricultura la situación será más crítica durante los meses de invierno ya que las heladas destruirán las escasas reservas de pastos que se ubican por encima de los 4.000 m.s.n.m. A esa altura sí se están registrando lluvias esporádicas aunque no son los suficientemente potentes para mantener vivos los humedales que alimentan a los manantiales y ojos de agua debajo de las laderas.
Por esta razón, el presidente de la Federación Regional de Alpaqueros de Arequipa, Fredy Quispe, advierte que se ha empezado a sacrificar a los animales para que las reservas de alimento alcancen durante los meses más fríos. “Las sacas forzadas ya han llegado al 8% durante el mes pasado. Si no llueve hasta fines de marzo se tendrá que sacrificar mínimo al 40% de la población total”, informa el dirigente.
En Caylloma al menos son 5.000 familias de alpaqueros que se verán obligados a beneficiar a sus animales. En la puerta del camal del anexo de Chichas, ubicado a pocos metros de la represa Condoroma, encontramos a Donato Checa, un alpaquero de 65 años que dentro de unos minutos degollará a treinta de sus animales antes de que el precio de su carne se devalúe más. Debido a que en la mayoría de estancias se está vendiendo carne de alpaca, su precio ha caído a S/ 6,50 el kilo, cuando debería valer al menos S/ 7,50. “A lo mucho sacaré S/ 3.000. ¿Mire si eso es justo por el trabajo de todo un año de crianza?”, cuenta Donato, cuyas alpacas están inquietas ahora que la puerta del camal se empieza a abrir.
Algunos animales se empujan y comienzan a correr en círculos. Sin embargo, luego de unos minutos, sin necesidad de ser arreados con el chicote, empiezan a entrar tranquilos al matadero. Tal vez estos animales se han dado cuenta de que es preferible morir de un rápido corte en la garganta que agonizar debido a la hambruna que se avecina.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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