La columna del editor

Ningún candidato puede jactarse de representar un rostro nuevo en política. Si el mérito fuera ese, cualquiera puede reclamar lo mismo: son millones de peruanos los que podrían postular a la presidencia del Perú y representar una nueva alternativa. Si el 10.4% (encuesta de GFK) de electores peruanos va a votar por Julio Guzmán solo por este motivo, el candidato debe preocuparse.
La mayoría de los que piensan apoyar al líder de Todos por el Perú, dicen que lo harán porque ya están hartos de los políticos tradicionales, y que Guzmán representa el cambio.
Esto que para muchos es una ventaja, motivo suficiente para poner el destino del país en sus manos, para otros es una debilidad. ¿Guzmán, nuevo en política, cuenta con los cuadros necesarios para conformar, siquiera, un gabinete ministerial? ¿Cuántos años lleva Guzmán haciendo política y acumulando experiencia? ¿Qué méritos tiene este candidato para ser presidente del Perú? Ser nuevo en política, como hemos visto, no cuenta.
Los que van a votar por Guzmán, ¿saben que este ha trabajado para el gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia, que ha participado en reuniones del Partido Nacionalista (inclusive con el chaleco de esta agrupación política puesto) y que lleva como candidata a la primera vicepresidencia a Juana Umasi Llave, quien, a juzgar por unas fotografías, es muy cercana a la primera dama? Por estas razones, yo dudo de que Guzmán represente el cambio.

 

“se acusa a Guzmán de lobista, pues logró que la consultora de la que era socio facturara al Estado 5,5 millones de soles…”

Otros dicen que Guzmán está en las antípodas de los candidatos lobistas, de aquellos que representan los intereses de grandes grupos empresariales. ¿No saben, acaso, que Julio Guzmán postula por un partido que es o fue de Gonzalo Aguirre, esposo de Janine Belmont, hija de Fernando Belmont Anderson, el tercer hombre más rico del país, dueño de Yambal y Unique? ¿Habrán leído el último número del semanario Hildebrandt en sus trece, donde se acusa a Guzmán de lobista, pues logró que la consultora de la que era socio facturara al Estado 5,5 millones de soles? No, seguro que no.
Y para terminar, los que ven a Guzmán como un hombre rodeado de gente proba y con la conciencia tranquila, sería bueno que le hagan la pregunta que hace unos días formuló el periodista Aldo Mariátegui: “¿Su actual jefe de campaña Jonathan (o Jon) Reynaga no fue, por varios años, la mano derecha del acusado de genocidio y dictador de Rwanda (país africano) Paul Kagame, cuando trabajaba para A.G.I., la consultora de Tony Blair?”.
Que me disculpen los moraditos, pero por esto y muchas cosas más, como dice la canción navideña, yo no votaría por Julio Guzmán.

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