Bernie Sanders, el aspirante presidencial del partido Demócrata se ha convertido en toda una revolución en Estados Unidos. Luego de dar la sorpresa en las primeras elecciones en Iowa y de ganar en las primarias celebradas en el estado de New Hampshire, todo parece indicar que se ha convertido en todo un dolor para Hillary Clinton, quien era la candidata favorita de estos comicios.

El senador “socialista” de 74 años es el más longevo de la camada de políticos y forasteros que busca llegar a la Casa Blanca en noviembre, pero su mensaje conquista con pasión el apoyo de los jóvenes liberales, cautivados principalmente por su exigencia de un acceso gratuito a la universidad, en un país en el que muchos se endeudan para ello. Ellos engrosan las filas de los pequeños donantes que están financiando la campaña.

Un poco gruñón pero dado al sarcasmo, el senador de Vermont lleva toda una vida en cargos públicos ocupándose de la desigualdad económica y denuncia a rabiar que la fortuna del 1% más rico de los estadounidenses se equipare con el 99% restante.  Su apoyo siempre está con la clase trabajadora y es un acérrimo crítico de los multimillonarios.

Hasta el momento se ha negado a aceptar el apoyo de alguna gran corporación, lo único que ha aceptado son donaciones ciudadanas.  Y un dato a considerar es que desde el momento en el que anunció sus deseos para postularse a la presidencia de su país, logró recaudar 1.5 millones de dólares de donaciones ciudadanas en tan sólo 24 horas.

 

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