CERCADO. En estos días, cuando el cielo arequipeño se nubla, Martha Suárez empieza a temblar en su puesto de pescados del mercado El Palomar. La lluvia la asusta. Los traumas de una noche fatídica no la han dejado tranquila los últimos tres años. Apenas gotea, ella huye a casa.
A sus 70 años, dice que recuerda más el 8 de febrero del 2013 que la celebración de todos sus cumpleaños.
Aquella noche de febrero había llovido torrencialmente por más de cuatro horas en la ciudad. De los 89 comerciantes de este terminal pesquero, solo cuatro personas se quedaron en el mercado: dos vigilantes, Suárez y su amiga Julia Álvarez.
Entonces el agua de lluvia discurrió por las torrenteras desde Miraflores y Mariano Melgar. Ingresó en la torrentera de la Av. Venezuela. A la altura de El Palomar, el pequeño ducto colapsó por la cantidad de piedras y lodo. El agua sepultó el mercado con Suárez dentro.
“Cuando el agua entró al mercado, corrí para la puerta. Los vigilantes se subieron al techo. Mi amiga Juana se agarró de la ventana. Pero a mí me arrastró para la calle”, recuerda con claridad.
Ella fue rescatada en el Parque Industrial, a 400 metros del mercado. Tenía la cadera fracturada, dos costillas rotas y un corte profundo en el brazo derecho. “Creo que Dios me dio una segunda oportunidad para vivir”, sonríe. Lleva aquí 40 años y dice que solo la lluvia la aleja de su trabajo.
“Cada uno tuvo que aceptar la pérdida y levantarse solo”, agrega Luis Sosa, expresidente de los comerciantes.

CICATRICES PRESENTES
Tres años luego de la tragedia, todavía los comerciantes no han recuperado sus pérdidas.
“El agua se llevó mis dos cajas isotérmicas (refrigerantes sin energía eléctrica) llenas de pescado y tres balanzas. Perdí más de cinco mil soles”, cuenta la comerciante Máryori Araujo.
Los comerciantes confiesan que ese día se coronó un año de pérdidas. “Antes de la construcción del baipás ya teníamos muchas pérdidas porque los clientes no llegaban”, recuerda Suárez.
Metros más abajo, en el mercado Productores, Carmen Andrade perdió cerca de 20 mil soles en alimentos para mascotas. “Estuvimos cerrando, cuando llegó el lodo. A mi papá y a mí el agua nos cubrió hasta los hombros. Casi nadando salimos del mercado”, asegura su hijo Luis Flores.
Aquella noche, el agua sepultó a dos personas en este mercado. Otros dos fallecieron en la vereda del frente.

 

Texto: Jimmy Boris Quispe Flores
bquispe@editoramultimedios.pe

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