A mano alzada

La candidata presidencial de Fuerza Popular ha tenido un impasse más esta última semana visitando nuestra ciudad.
Arequipa no es una urbe desmemoriada y esto ha indignado a algunas de las joyitas que alberga dicho partido. Ha circulado un video donde quedan en evidencia las actitudes prepotentes de algunos partidarios naranjas.
Resulta que a su llegada al aeropuerto un grupo de ciudadanos arequipeños les gritan corruptos, luego corean a voz en cuello: ¡Arequipa dignidad! En el video se deja notar el actuar beligerante de Joaquín Ramirez, Pierre Figari y Ana Hertz de Vega, los fieles “colaboradores” de Keiko, a quienes, al parecer, no les sentó bien “la fuerza popular arequipeña”.
Así pasa, suele suceder que a veces vas por lana y sales trasquilado, hay que aceptarlo. (Disculpen el acápite, pero algunas veces, como esta, sí que me siento muy orgullosa de vivir en esta ciudad, caracho).
¿Y la Fuerza Popular?
Pues bien, la fuerza popular, no sólo es el nombre del partido cuya “ideología” está basada en el fujimorismo, al que la señora Keiko encarna en estos días. En términos generales y más decentes, por cierto, la palabra ‘popular’ es un adjetivo que alude a la pertenencia al pueblo. Bueno pues, la fuerza popular arequipeña le ha recordado que en el país todavía hay lugares con decencia, que no olvidan la historia y que no se hacen de la vista gorda.
Algunas de las atrocidades del fujimorismo, que su actual candidata, quisiera que olvidáramos le fueron recordadas en esta última visita, cosa que parece haber indignado al personero del partido, Pierre Figari, que montó un show llamando terroristas a los ciudadanos que no simpatizan con los naranjitas; no contento con ello, decidió ser más específico y termina tildándolos como terroristas de Sendero Luminoso, nada menos.
También en el centro de la ciudad se hizo sentir un grupo de manifestantes. Intuyo que de haber continuado con sus actividades programadas por aquí, el tenor habría sido el mismo.
Ya en Lima, Keiko no encuentra mejor idea que excusarse bajo el argumento de: solo nos defendemos, ellos agredieron primero, no somos mancos… En fin, bajo esos “argumentos”, qué sería de la ciudad y del país si ella y sus fieles colaboradores llegaran al poder, nos puede salir después con la misma excusa.
Afortunadamente en sus visitas a Chimbote, Ayacucho, Piura y Arequipa se ha hecho notar la verdadera fuerza popular: ciudadanos cuya memoria histórica todavía está intacta.
¿Nos seguirá visitando la señora candidata? Tal vez. Pero la Ciudad Blanca la recibirá como ella y el fujimorismo se merecen. Seguro.

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