La columna del editor

¿Quién se unió a quién? ¿El Apra al PPC o el PPC al Apra? Seguramente fue Alan quien buscó a Lourdes. El partido de la estrella, luego de dos gobiernos -el segundo mucho mejor que el primero, es verdad-, venía desgastado; casos como Bagua y los narcoindultos mellaron seriamente su imagen. Había que lavarse un poco la cara; entonces, pensaron en las cristalinas aguas del PPC; “cristalinas” si las comparamos con las del Apra.
Si Lourdes Flores Nano hubiera postulado a la presidencia del Perú, habría estado seguramente peleando el segundo lugar en las encuestas. Julio Guzmán, Pedro Pablo Kuczynski y César Acuña son los candidatos de los peruanos que quieren ver un nuevo rostro en el Gobierno, de los ciudadanos que ya están cansados del aprismo, el fujimorismo y el toledismo, y Flores Nano hubiera encajado muy bien entre los tres, o en vez de uno de ellos, o en vez de todos.
Por qué entonces Lourdes decidió ir con el Apra, a cuyo líder, Alan García, investigó y acusó de enriquecimiento ilícito. Parece que la lideresa del PPC quedó muy afectada por las dos veces que perdió la presidencia de la República. En las elecciones del 2001 no pasó a la segunda vuelta por 1.47%, y en las del 2006, por 0.51% de votos. Estuvo cerca. Estas dos derrotas seguramente mellaron su amor propio y le hicieron perder la fe en sí misma. La traumaron, para usar términos coloquiales.

 

“Tres derrotas consecutivas pueden sepultar a cualquiera, y seguramente esto pasó con Flores Nano. Su fundado temor a un nuevo fracaso la hizo renunciar a cualquier postulación.”

 

¡Ah!, y no olvidemos su participación en las elecciones municipales del año 2010. Uno pensaba, y seguramente ella también: “Bueno, no ganó la presidencia, pero al menos ganará la alcaldía de Lima”. Todo estaba a su favor. Las encuestas la ponían adelante, era la favorita, ¡pero perdió! ¿Por cuánto? Por 0.84% de los votos. Ya esto parecía brujería, cosa del demonio.
Tres derrotas consecutivas pueden sepultar a cualquiera, y seguramente esto pasó con Flores Nano. Su fundado temor a un nuevo fracaso la hizo renunciar a cualquier postulación. Pero su partido, sin ella a la cabeza, no iba a pasar la valla electoral. La solución: una alianza. Entonces apareció el partido aprista, en busca de aguas limpias y rehidratantes, y Lourdes se sacrificó por su partido.
Sin embargo, con esta alianza, la lideresa del PPC no solo podría seguir acumulando más derrotas personales, sino también sepultar a su partido. A juzgar por las encuestas, es posible que el PPC y el Apra no pasen la valla electoral. La mala racha de Lourdes podría llegar a su punto final, y no porque a partir de allí le vaya bien, sino porque ya no le podrá ir peor.

Yura

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