MARIANO MELGAR. El obrero Santos Gregorio Guevara Surco, de 48 años de edad, nunca se imaginó que un emparedado que preparó su esposa casi acabaría con su vida. Ocurre que ayer, Guevara se levantó temprano para ir a su trabajo, alistó sus herramientas y, cuando pasó por su mesa, vio una bolsa con un sánguche de huevo frito que cogió y se fue rumbo a su centro laboral, ubicado a pocas cuadras de su vivienda. Eran las siete de la mañana.
El obrero salió de su casa, ubicada en la calle Los Claveles, Mz. N, Lt. 21, de la Asociación de Vivienda Nuevo Milenio (distrito de Mariano Melgar), comiéndose el sánguche.
DESCORDINACIÓN FATAL
Pero el refrigerio había sido preparado minutos antes por su esposa Agustina Quispe, quien untó el aperitivo con veneno para ratas, luego de hacer el desayuno para su familia. Quispe quería eliminar los roedores que invadieron su patio. Al notar que el sánguche había desaparecido le preguntó a su hija: “¿Dónde está el pan que te dije que era para las ratas?”. La menor le dijo que no sabía nada.
Mientras tanto, Guevara Surco empezó a vomitar y convulsionar en su trabajo. Al verlo, sus compañeros le dieron leche y lo llevaron a su casa. Estaba descompuesto.
Su hija, al verlo grave, comenzó a llorar y rogó a un taxista, que pululaba por el lugar, para que lleve a su padre al Área de Emergencia del hospital Honorio Delgado. El obrero fue internado cerca de las 10 de la mañana.
Los médicos de turno le realizaron un lavado gástrico para salvarle la vida. Los galenos solicitaron a sus familiares llevar el sobre con la sustancia fosforada. Después su esposa llevó el sobre de veneno “Campeón”. Santos Guevara fue salvado y quedará en observación médica. Agustina Quispe lamentó el incidente.

 

Texto: Jorge Núñez Patiño
jnunez@editoramultimedios.pe

Edición digita

Yoga
Anuncia aqui
Via Whatsaap