En estos días de sequía hasta tomar una ducha nos enfrenta a un dilema ético. Cuando el agua escasea, debido al retraso de las lluvias y el incremento de las temperaturas, cualquier acto cotidiano debe ser analizado bajo una óptica moral. Ahora que el Fenómeno El Niño afecta la disponibilidad del recurso más vital para los humanos, renunciar a aplicarnos acondicionador en el cabello para disminuir el tiempo bajo la regadera puede, incluso, convertirnos en mejores personas.
“Báñate a lo mucho cinco minutos”, “Limpia la fruta con un trapo antes de lavarla” son algunos de los consejos que lanza Sedapar por la TV y la radio para que ahorremos agua. Pero el llamado de atención debería ir mucho más allá. No hablo de lanzar nuevos spots en los que se pida no regar las plantas durante la mañana; asear el carro con un balde, en vez de usar una manguera; o disminuir las descargas del sanitario colocando una botella dentro del tanque. Tampoco que castiguemos, como si hubieran matado a un niño inocente, a quienes osen celebrar los carnavales con globos, chisguetes y bateas.
No, para que surja una cultura de uso racional de los recursos hídricos la reflexión debe llegar a otros ámbitos. Por ejemplo, los agricultores de la cuenca del Chili piden, como buenos, que se reduzca la dotación de agua para las industrias y mineras, pero no hacen un mea culpa por el derroche que realizan cuando hidratan sus terrenos. En la provincia, 8 de cada 10 agricultores no usan riego tecnificado como si nos sobrara el agua.
Es cierto que los usos poblacionales y agrícolas tienen prioridad pero ¿por qué darle más agua a quien no sabe aprovecharla al máximo en épocas críticas? Casi 70% de los recursos hídricos del agro se desperdician con técnicas arcaicas, pero se piden nuevas represas. El agua es escasa en nuestra cuenca pero eso no se refleja en los recibos que cancelamos cada mes. Tal vez si nos costara más tendríamos una actitud más responsable. Pagamos al mes poco más de 2 soles por 1.000 litros de agua potable pero aún así nos quejamos. En países de África y Asia se libran guerras por este recurso pero nosotros queremos salir a protestar a las calles cuando quieren aumentarnos las tarifas 0.47 céntimos, menos de lo que cuesta un cigarrillo.
Arequipa está asentada en medio del desierto más árido del mundo y regar campos de cultivo por inundación debería considerarse un crimen. También malgastar agua en actividades domésticas. La próxima vez que esté tentado a tomar una ducha de 20 minutos, piense en esto y cierre el caño.

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