El Pedregal. Los plantones de palta en el fundo de Ferdinand Benavente lucen tristes, decaídos por la falta de humedad en sus raíces. Desde inicios de año, el intenso calor y el retraso en las lluvias disminuyeron la disponibilidad de agua para los agricultores del distrito de Majes – El Pedregal y ahora los cultivos de exportación de Ferdinand muestran los primeros síntomas de estrés hídrico. Algunos paltos tienen las hojas secas y arrugadas, otros poseen pálidas ramas que se desploman sobre la tierra que calienta como un horno encendido.
Durante este verano, los termómetros de Senamhi han reportado picos de casi 29ºC, dos grados por encima de los valores normales. Debido a esto las plantas transpiran más y su fisonomía se encuentra más vulnerable. La fuerte radiación solar, casi tan potente como 30 focos encendidos, también está quemando la piel de las paltas, convirtiéndolas en un fruto inservible para los mercados extranjeros.

Las paltas, para su exportación, deben pesar 180 gramos, pero hoy algunos cultivos se lucen escuálidos y secos.

Las paltas, para su exportación, deben pesar 180 gramos, pero hoy algunos cultivos se lucen escuálidos y secos.

“En estas condiciones estas paltas no tendrán el tamaño ni la calidad que se requiere para exportarlas a Europa o Estados Unidos. Hasta ahora, el 15% de mis productos están afectados”, cuenta este agricultor mientras sostiene un pequeño fruto amarillento con la corteza lacerada por el Sol.
Ferdinand es vicepresidente de la Asociación Prasimex conformada por 20 socios que en total cultivan alrededor de 34 hectáreas (ha) de palta Hass y Fuerte. En Prasimex se calcula que si estas condiciones climáticas extremas continúan y las reservas de agua no se regularizan en la represa Condoroma, la producción de palta puede caer hasta en 50% en esta campaña. Hasta el 19 de febrero, este embalse tenía 93 millones de hectómetros cúbicos (hm3) de precipitación almacenada, poco más del 36% de su capacidad.
De acuerdo a Julio Herrera, gerente de la Junta de Usuario Pampa de Majes, necesitan almacenar antes de la quincena de abril al menos 200 millones de hm3 de lluvia, para que 2.600 usuarios puedan desarrollar sus labores agrícolas con regularidad. “En estos meses se debe captar la mayor cantidad de agua posible para que en invierno y primavera no se tenga que reducir los módulos de riego”, señala.

Los cultivos de uva empezarán a requerir agua en abundancia a partir de agosto, para producir sus frutos.

Los cultivos de uva empezarán a requerir agua en abundancia a partir de agosto, para producir sus frutos.

FUTURO INCIERTO
Según la Autoridad Autónoma de Majes (Autodema), en la irrigación existen 150 hectáreas cultivadas con paltas. Casi el 80% de estos frutos buscarán ingresar a mercados exteriores, siempre y cuando cumplan con el volumen mínimo (entre 180 y 400 gramos). Otro producto de exportación en riesgo es la uva Red Globe, que actualmente ocupa 300 hectáreas en El Pedregal.
Marco Ponce, miembro de la Asociación Majes Perú, informa que la cosecha de uvas de este año no se ha visto afectada por el Fenómeno El Niño, pero si están preocupados por lo que pueda pasar con la producción de la campaña siguiente. “Actualmente, el agua es escasa pero suficiente para mantener las parras ya cosechadas. Sin embargo, a partir de agosto, requeriremos líquido abundante para la cosecha del próximo año”, señala. La Asociación Majes Perú está conformada por veinte socios que cultivan uvas en 50 hectáreas.
El año pasado tuvieron una producción de 30 toneladas por ha. Sin embargo, según Ponce, si las reservas de agua no son suficientes, su cosecha disminuirá a la mitad. “Tendremos que enfocarnos al mercado local porque el estrés hídrico puede generar que los frutos no alcancen el calibre mínimo para exportar hacia los países de Asia”, advierte este agricultor, quien espera que durante el próximo mes se intensifiquen las lluvias para no pasar apuros a mediados de año.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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