A mano alzada

No pienso que Acuña vaya a renunciar a su candidatura, a estas alturas del partido queda claro que el susodicho no tendrá ningún gesto de esa catadura moral. No hay que pedirle peras al olmo. Lo que sí pienso es que el JNE ya debiera haberlo retirado. Sí; así, subrayado y en negrita: retirado, por sus desfachatadas “donaciones humanitarias” en plena campaña.
Si de verdad se quisiera navegar con la bandera de la formalidad y el respeto a las normas, César Acuña y Julio Guzmán ya debieran estar fuera de carrera. Este último por el incumplimiento de los procedimientos establecidos para la elección del candidato presidencial de su partido. En un país como el nuestro, donde campea la informalidad, bastante daño se le hace a nuestra alicaída idiosincrasia en lo que a formalidad se refiere dando muestras de este tipo, donde parece no importar que no se sigan los procedimientos respectivos. Porque, total, siempre están a disposición los malabares jurídicos para sacarle la vuelta a la ley misma, ¿no?

“En un país como el nuestro, donde campea la informalidad, bastante daño se le hace a nuestra alicaída idiosincrasia…”

Supongamos que un hombre sale en su auto a manejar por las calles de nuestro país y es parado por un efectivo policial, resulta que este hombre no cuenta con los documentos que se exigen para transitar en un vehículo; sin embargo, el sujeto alega que sí tiene estos documentos, que él mismo se los fabricó e imprimió. Y, efectivamente, los presenta. El policía, obviamente, debe detenerlo y llevarlo a la comisaria; no le puede decir que lo esperará un momento para que esos documentos que el sujeto mismo se fabricó se conviertan en los mismos que exige la ley. Es imposible. Que Guzmán haga las cosas como tienen que hacerse. Si le tiene que costar este proceso electoral, que así sea. Alguna vez la formalidad tiene que primar.
Causa preocupación la manera como se vienen manejando las cuestiones formales dentro del JNE, que al parecer, cuando una papa caliente le llega a la mano, lo que hace es pasársela al JEE, quien finalmente sale con algunas poco creíbles subsanaciones que nadie termina de entender por completo. Finalmente, si no se sanciona, es por tanto enredo conveniente. No terminamos de enterarnos si la ley electoral es esta o aquella o las dos o ninguna. ¿Lo sabrá siquiera el JNE?
¿Y qué con Keiko?
Bueno, disculparán, pero de la señora Fujimori no hay mucho que decir. Ni siquiera debería estar en carrera. Es decir, te robo, te monto el circo con la plata que te robé, y te cobro la entrada para el espectáculo. Un poco de decencia ¿no?

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