CERCADO. Cuando el sabio italiano Antonio Raimondi estuvo en Arequipa, visitó Tingo y anotó en su cuaderno de viaje que era un lugar donde iban a bañarse los arequipeños.
Raimondi recorrió Tingo el 26 de diciembre de 1863 y hasta analizó las aguas de las tres pozas que había en el lugar. Descartó que sean medicinales.
“Si ha habido algunas curaciones se deben atribuir a la fe que tenían los bañantes más que a la cualidad de las aguas”, escribió.
En esos años los arequipeños ya veraneaban en el balneario de Tingo.
La memoria de los tingueños de antaño evoca los recuerdos de aquellas pozas y cuando el tranvía eléctrico llegaba al paradero de Tingo trayendo a familias de toda la ciudad.
“Desde adolescente llegaba a bañarme a los pozos apedrados. Las familias no solo llegaban en tren, también bajaban a pie desde otros distritos. Los domingos de verano había filas de personas para llegar a este lugar”, contó Sergia Salinas (90), vecina de Alto Selva Alegre que hace 80 años visita esta zona de esparcimiento.
récord de visitas

 

S/180

mil, es el dinero recaudado por la inscripción de mil 200 niños que participaron en el programa de vacaciones útiles en el Parque Acuático. Con ese dinero, Emecsa tiene previsto realizar el mantenimiento y refacción de algunas zonas del complejo.

 

Actualmente, este tradicional lugar continúa siendo un centro de entretenimiento para centenares de familias.
El balneario se modernizó para convertirse en el Parque Acuático de Tingo, un lugar popular que en verano tiene como principal atractivo las piscinas públicas y privadas-temperadas que atrajeron solo en enero a 28 mil bañistas.
Los ingresos que generan las piscinas en un mes superaron los 90 mil soles.
“Enero fue un excelente mes. Los domingos batimos récord en visita a las piscinas con 4 mil personas. El resto de días llegan unos mil”, dijo Cascely Calisaya, gerente general de Empresa Municipal de Eventos Culturales S.A (Emecsa), administradora del balneario.
Mientras otros 2 mil arequipeños prefieren pasear en pequeñas lanchas en la laguna formada con aguas del río Chili.
Sin embargo, el patio de comidas, donde hay 14 puestos, no es tan visitado como quisieran las comerciantes que ofrecen platos típicos de Arequipa y los sabrosos buñuelos tingueños.
“Antes teníamos nuestras cabañitas al aire libre, los veraneantes nos veían y compraban más, ahora como estamos lejos de las piscinas no hay mucha gente porque les da pereza bajar al patio de comida”, se queja Ricardina Zapana.
truchas en el parque
De otro lado, Calisaya contó que tienen planificado -para fines de este año- crear una piscigranja de truchas en Tingo y promover la pesca artesanal.
“Queremos que las personas también realicen otras actividades, incluso que pesquen sus truchas y se las lleven a casa. Estamos realizando un estudio para las piscigranjas”, dijo.
El proyecto más cercano se dará entre marzo y julio, los meses de baja demanda. Los escolares serán favorecidos con la promoción de 2 por 1; es decir, dos menores podrán ingresar por el precio de tres soles.
NOSTALGIA
Tingo ya no es la zona alejada de la zona urbana, ahora está rodeada de viviendas.
“Antes uno veía la naturaleza desde aquí. Hoy todo está cerrado, necesitamos más espacios para nosotros, extraño el balneario de antes”, dice doña Mery Málaga.
Ciertamente, cientos de adultos también visitan el parque, pero en su mayoría se dedican a apreciar el juego de sus nietos.
El domingo acaba y el verano se aleja poco a poco, pero Tingo recibe visitantes todo el año.
Si bien el sabio Raimondi acabó con el mito de que las aguas de los manantiales de Tingo eran medicinales, este balneario tradicional no pierde su encanto.

 

Texto: Libertad Merma
redaccion@editoramultimedios.pe

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