La columna del editor

Votaría por Alfredo Barnechea por cuatro razones. La primera es que postula por uno de los partidos más honestos del país. Todos los presidentes que han gobernado el Perú de 1980 a la actualidad, elegidos democráticamente, han sido acusados de corrupción, excepto dos: Fernando Belaunde Terry y Valentín Paniagua Corazao. Ambos fueron acciopopulistas. Por este y otros motivos, si hay un partido que merece gobernar nuevamente el país, ese es Acción Popular.
La segunda razón tiene que ver con su personalidad. Alfredo Barnechea ha demostrado ser consecuente con lo que dice. Ha sido fiel a sus principios, aun cuando esto le exigió ir contra su propio partido. El ahora candidato presidencial, recordemos, fue diputado por el Apra en el primer gobierno de Alan García, pero tuvo la valentía de renunciar a esta agrupación política cuando al bisoño presidente se le ocurrió la loca idea de estatizar la banca, a lo que Barnechea siempre se opuso.

 

“Solo en el Perú un hombre como César Acuña puede tener más aceptación que Barnechea, su antagónico. Ya me imagino un debate entre ambos candidatos…”

 

El candidato acciopopulista no es nuevo en política. Además de su paso por el Congreso, tiene dos campañas presidenciales a cuestas, siempre como asesor, una junto a Mario Vargas Llosa y otra a lado de Javier Pérez de Cuéllar, dos de los hijos más ilustres del Perú: aquel, premio Nobel de Literatura, y este, exsecretario general de las Naciones Unidas. Ni uno ni otro llegó a ser presidente del Perú, pero hoy se nos presenta la oportunidad de reivindicarnos, aunque solo sea con las ideas de aquellos candidatos que nos hubieran evitado una dictadura de casi 10 años, llena de corrupción y violación de los derechos humanos.
La tercera razón es su capacidad. Barnechea debe de ser el político más técnico, mejor preparado para gobernar; lo demostró cuando habló de renegociar los contratos de gas. Solo en el Perú un hombre como César Acuña puede tener más aceptación que Barnechea, su antagónico. Ya me imagino un debate entre ambos candidatos; sería como poner al Barcelona frente a un equipo de barrio. “Quiero cambiar este país y creo que tengo la visión para hacerlo; me he preparado toda mi vida para ser presidente”, ha dicho. ¿Por qué no creerle?
Finalmente, votaría por el plan de Barnechea. El candidato, por ejemplo, ha dicho que para que el Perú sea un país desarrollado, tiene que dejar de producir únicamente materias primas e industrializarse, lo que -según él- no es difícil: para la industrialización se necesita energía, y el Perú tiene condiciones para proveerla en abundancia. “Nos proponemos hacer del Perú un país desarrollado en una generación”, dice en su plan de gobierno. ¿Por qué no creerle?

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