La columna del editor

Los alcaldes quieren la reelección inmediata. Presentarán, para ello, una iniciativa legislativa para traerse abajo la ley que les prohíbe, a ellos y a los gobernadores regionales, intentar mantenerse en el poder consecutivamente. Según la Ley Nº 30305, estas autoridades pueden volver a postular al cargo que ocupan, pero solo después de un periodo de ausencia.
La intención la ha dado a conocer Ronald Ibáñez, presidente de la Asociación de Alcaldes de Arequipa y burgomaestre de José Luis Bustamante y Rivero. Según la autoridad, 1000 alcaldes del país batallarán contra una ley que, según ellos, no les permite realizar grandes proyectos, pues estos demoran 5 y 6 años para ejecutarse. Para los alcaldes, 4 años no alcanzan para hacer grandes cosas.
Seamos exactos: tampoco piden una reelección indefinida. Demandan poder gobernar solo dos periodos seguidos. Para intentar un tercer gobierno tendrán que pasar 4 años.
Hace poco más de un año, en un artículo publicado en Sin Fronteras, propuse lo mismo. La no reelección inmediata nació como una medida para evitar la corrupción. Sin embargo, el hecho de que un político ocupe un cargo intermitentemente, es decir, con interrupciones, no lo libra de ser corrupto. Estoy seguro de que con la no reelección inmediata los índices de corrupción no bajarán, y si bajan, la diferencia será nimia.

“…el hecho de que un político ocupe un cargo intermitentemente, es decir, con interrupciones, no lo libra de ser corrupto.”

Lo que sí puede suceder es que la ejecución de gasto o las gestiones para obtener presupuestos desciendan considerablemente. Los meses de menos ejecución de presupuesto son los primeros de toda gestión. Y los alcaldes lo reconocen. Cada vez que hemos conversado con ellos acerca de lo poco que gastaron en su primer año, se excusan alegando que eran nuevos en esto o que a sus funcionarios les costó “agarrar ritmo”. Si el gran problema de la mayoría de municipios es la poca capacidad de gasto; de hecho, la no reelección inmediata empeorará la situación.
Algo parecido sucedería el último año de gestión en los municipios que tienen poco presupuesto. Es difícil que un alcalde se esfuerce por gestionar más dinero cuando hay la posibilidad de que este llegue cuando ya no esté en el cargo.
Lo más saludable sería poner más organismos de control dentro de las municipalidades o gobiernos regionales, pero que estos no tengan ningún vínculo con la institución, salvo el de controlador-controlado.

Yura

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