Estas elecciones presidenciales están dejando varios heridos y damnificados. Luego de que los “guzmanlovers” y los seguidores de César Acuña limpien sus lágrimas y guarden luto por la inhabilitación de la candidatura de sus líderes, ahora nos preparamos para presenciar otras muertes políticas, esta vez en las mesas de votación. Es probable que luego de la primera vuelta, seamos testigos del fin de la carrera de algunas de las figuras políticas más representativas de las últimas tres décadas.
Si nos fijamos en las más recientes encuestas, veremos que quienes otrora llenaron plazas públicas y lideraron manifestaciones masivas, hoy se encuentran rezagados en las preferencias del público. Por ejemplo, Alejandro Toledo, expresidente de la República, según el sondeo de GFK que propone un escenario sin Julio Guzmán ni Acuña, no llega ni al 2% de intención de voto. El caudillo que lideró la “Marcha de los Cuatro Suyos” en julio del 2000 y puso el pecho contra la dictadura de Alberto Fujimori, hoy se prepara para hacer un papelón.

“La caída de Alan también hunde a Lourdes Flores (…) que sumaría así su cuarta derrota…”

 

En la campaña anterior, las chances de Toledo también se desinflaron. Después de puntear las encuestas hasta dos meses antes de las elecciones, se terminó enredando con sus ideas y permitió que Ollanta Humala creciera. Esta vez, Ecoteva y su amor por las copas de Johnnie Walker lo han hecho merecedor de un antivoto que supera el 86%.
Otro que parece que le dirá adiós a la política es Alan García. Quien ocupó dos veces el Sillón de Pizarro y alguna vez, en la década de 1980, representó la renovación del partido aprista, ahora debe rezar por pasar la valla electoral. La sobreexposición en los medios que tuvo García durante este lustro para defenderse de los narcoindultos, además del recuerdo de los casos de corrupción de sus dos gobiernos, lo han hecho un político indeseable. El 85% de los encuestados por GFK definitivamente no votarían por “Caballo Loco”. Ni siquiera el “baile del teteo” podrá salvarlo esta vez.
La caída de Alan también hunde a Lourdes Flores, la lideresa del PPC que sumaría así su cuarta derrota en una campaña presidencial. Claro que esta vez “Lulú” participa como primera vicepresidente de la Alianza Popular, pero ya no creo que le queden ganas de postular ni siquiera a los comicios para la junta vecinal de su cuadra.
Podríamos hablar que en estas elecciones 2016 se está dando una renovación en el panorama político, pero existe una preocupante contradicción: Keiko Fujimori lidera las preferencias electorales y amenaza con llegar al poder. Si elegir a Keiko –como dice Vargas Llosa– es reivindicar a una dictadura, entonces antes que ser testigos del fin de una era, estamos camino a ser cómplices de instaurar una nueva época de corrupción.

El Abasto

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