CERCADO. En la portada de la edición de El Deber de ese jueves 31 de octubre de 1940 aparece un hombre fornido con una enorme cruz a sus espaldas que irradia luz a todo a su alrededor. En su mano derecha el hombre, un periodista con la camisa remangada, sostiene una vela y en la izquierda carga un periódico. A sus pies tiene a una muchedumbre con los brazos extendidos que tratan de recibir un poco de ese resplandor. Al fondo del cuadro, aparecen las torres de la Catedral de Arequipa y una fábrica con una chimenea humeante. El diario El Deber, un periódico con estrecha vinculación a la Iglesia Católica y vocación confesional, celebraba medio siglo de fundación y quería representar con una ilustración cuál era su misión dentro de la sociedad arequipeña: contar las noticias del día para iluminar las mentes de toda las clases sociales.
En tiempos en que el liberalismo y el materialismo ganaban protagonismo dentro de las discusiones políticas, los editores y reporteros de este medio de comunicación estaban convencidos de que se podía dar batalla a las nuevas ideas defendiendo la tradición religiosa de la ciudad.
El Deber hacía periodismo inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia con el objetivo de lograr la armonía entre la clase trabajadora, los empresarios y los líderes políticos.

La digitalización se hizo página por página. Los técnicos calibraron los colores para que las imágenes sean de alta calidad.

La digitalización se hizo página por página. Los técnicos calibraron los colores para que las imágenes sean de alta calidad.

“Ardua y llena de dificultades es la misión del periodista católico, por lo mismo que los principios que sostiene son inquebrantables y la línea (…) que debe seguir no admite desviaciones”, decía la editorial de esa edición de aniversario.
En ese texto también se hablaba de las luchas que había sostenido este vespertino a lo largo de su medio siglo de existencia. Por ejemplo, su oposición a la instauración del matrimonio civil y, más adelante, el divorcio. También de su negativa a que se confiscaran los bienes del clero. Además, en sus páginas se había defendido la necesidad de que en las escuelas públicas se siguiera impartiendo una educación católica y no se diera paso a la secularización ni a la libertad de culto. Incluso, según el historiador Percy Eguiluz, en una época el diario se había opuesto a que se proyectaran en los cines de Arequipa películas que atentaran contra la moral y el pudor, como la primera versión de Tarzán. Para la prensa conservadora ver en pantalla gigante las aventuras de un hombremono con solo un taparrabos encima era casi un pecado.
VALOR HISTÓRICO
Desde que fue fundado en 1890 por iniciativa del monseñor José María Carpenter y un grupo de laicos comprometidos, entre ellos el Círculo de Obreros Católicos, El Deber se había convertido en el portavoz de las ideas, intereses y preocupaciones de la Iglesia. Pero este periódico, que se publicó hasta el 29 de setiembre de 1962, también se abocó a cubrir los grandes acontecimientos de la época. En sus páginas se dio cuenta de hechos históricos como la inauguración del hospital Goyeneche en 1912, los enfrentamientos durante la Primera Guerra Mundial, las celebraciones por el Centenario de la Independencia del Perú, los festejos por el Cuarto Centenario de la fundación española de Arequipa, la rebelión de 1950 contra los abusos del régimen de Odría, etc.
Sin embargo, debido al deterioro natural del papel, los volúmenes que contenían las 28.606 ediciones de El Deber estaban en riesgo de desaparecer. Para evitar que un fragmento de la historia de Arequipa se pierda, la Universidad Católica San Pablo (UCSP), a través de su Centro de Estudios Peruanos (CEP) elaboró un proyecto para digitalizar la colección completa de este diario. En setiembre de 2014, el CEP obtuvo el financiamiento de la Biblioteca Británica para montar el primer laboratorio de digitalización histórica del sur peruano. Durante más de un año, un equipo de especialistas escaneó con paciencia más de 125.000 páginas que estaban desperdigadas en el Seminario San Jerónimo y la Biblioteca Municipal. Los resultados de ese trabajo se exponen ahora en la muestra “Preservando la historia de Arequipa: Digitalización del diario El Deber (1890 – 1962)”, que se inauguró ayer en el Centro de las Artes de la UCSP y que estará abierta hasta la quincena de abril.

El escáner instalado en la UCSP está valorizado en 40 mil dólares y fue financiado con fondos de la Biblioteca Británica.

El escáner instalado en la UCSP está valorizado en 40 mil dólares y fue financiado con fondos de la Biblioteca Británica.

PATRIMONIO INVALUABLE
Aparte de mostrar al público una selección de portadas y noticias que narran la vida cotidiana de la ciudad a fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la muestra pone énfasis en la importancia de preservar el patrimonio documental de un pueblo. Fernando Valle, director del CEP y coordinador del proyecto, indica que para fabricar el papel se utilizan ácidos que a la larga degradan las hojas y las destruyen. La tinta, la humedad y la manipulación constante también contribuyen a que las fibras vegetales se corroan. “Por esta razón los archivos de El Deber, así como otros periódicos antiguos, están en camino a extinguirse. La digitalización sirve como el mejor método de preservación y hoy las futuras generaciones pueden consultar este diario en Internet”, explica Valle.
Desde febrero pasado, la colección de diarios escaneada está colgada en la web del Programa de Archivos en Peligro de la Biblioteca Británica. Los usuarios pueden consultar en línea todas las ediciones de El Deber hoja por hoja, como si fueran fotografías.
¿Por qué cerró este periódico? En la primera plana de la última edición del vespertino se colocó el siguiente aviso: “Por razones económicas insuperables “El Deber” dejara d salir (sic) a partir del lunes 1º de octubre. Agradecemos al comercio, a la industria, a nuestros suscriptores y lectores, la confianza que nos han dispensado, permitiendo el sostenimiento de esta hoja periodística por más de setenta años”.
Esa fue la despedida con su público del siglo pasado. Ahora, luego del esfuerzo del CEP, las páginas de El Deber sobreviven en el ciberespacio para seguir informando en el siglo XXI a nuevos lectores.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
redaccion@editoramultimedios.pe

vitplanet

Edición digita

Buscas casa

Publicidad