Un filtro de plástico ennegrecido nos demuestra que el aire en la ciudad de Arequipa está altamente contaminado. En el patio del edificio de la Municipalidad Provincial de Arequipa en la calle El Filtro, está ubicada una de las estaciones que la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental (Desa) ha instalado para monitorear la calidad del aire en la provincia. En solo 24 horas, la blanca membrana al interior de esta máquina que mide la concentración de material particulado en el ambiente luce negra por la contaminación en la zona. “Esto es una muestra de la alta cantidad de humo y hollín que respiramos cada día”, dice la especialista que recaba información en el equipo.
Según los datos de la Desa de la Gerencia de Salud, el promedio anual de material particulado PM10 en la estación instalada en la municipalidad es de 123 microgramos/m3 (µg/m3). El estándar de calidad ambiental (ECA) indica que el valor anual de PM10 no debe superar los 50 µg/m3. Pero el aire de mala calidad se encuentra en toda la ciudad. De acuerdo a un informe de febrero de 2016 de la Desa, los valores en las otras cuatro estaciones ubicadas en la avenida Kennedy (distrito de Paucarpata), avenida San Martín (distrito de Socabaya), el pueblo joven Cerro Verde (distrito de Uchumayo) y el sector de Ciudad Municipal (Cerro Colorado) también superan los límites permitidos. Incluso, en algunos puntos la contaminación del aire superó el ECA diario de 150 µg/m3.

“Pero no. Keiko no solo quiere llegar a Palacio para evitar que su padre muera en prisión.”

El especialista del área de ecología y protección ambiental de la Desa, Yuri Isasi Rosas, advierte que las emisiones de los vehículos son el principal causante de esta contaminación. “En los sectores periféricos, debido a la aridez de los terrenos, la calidad del aire es afectada por el polvo. En cambio, en la zona urbana, entre el 60% y 70% de los humos provienen de unidades de transporte público, la mayoría obsoletas”, dice Isasi.
Uno metros más allá del equipo instalado en El Filtro, en la puerta de la municipalidad se encuentra Guadalupe Lescano, encargada de un locutorio que ya ha comenzado a sufrir las consecuencias de exponerse todos los días al humo de los carros. “A veces siento que la nariz se me tapa y no puedo respirar. La garganta también se me cierra y comienzo a toser”, cuenta Lescano antes de que una cúster nos bañe con la nube negra que expulsa su tubo de escape. “Más que carros, parecen cocinas”, dice esta mujer de 45 años, que desde 2012 llena sus pulmones con partículas contaminantes diminutas.
DAÑOS A LA SALUD
Un cabello humano tiene un espesor de 60 micras. En cambio, el PM10 solo tiene 10 micras de diámetro, por lo que este material – compuesto por carbono, fierro, plomo, manganeso y compuestos orgánicos volátiles – entra fácilmente al sistema respiratorio y se asienta en los pulmones. Según José Aduviri, médico asistente del servicio de neumología del Hospital General Honorio Delgado, la exposición constante a humos y hollín puede provocar enfermedades respiratorias crónicas. “Los vendedores, choferes, cobradores y otros trabajadores callejeros están propensos a desarrollar asma, bronquitis y neumonía. Estas enfermedades no aparecen de la noche a la mañana sino que se producen luego de años de exponerse a los humos”, dice Aduviri.
El gerente de la Autoridad Regional Ambiental (Arma), Zacarías Madariaga, informa que las emisiones vehiculares aumentan entre 5% y 8% cada año. El parque automotor no deja de crecer y por eso el aire cada día es más irrespirable en la ciudad. En 2014, Sunarp tenía registrado 240 mil vehículos en Arequipa. Hoy la cifra se acerca a los 270 mil.
Debido a la contaminación del aire, los casos de asma en la provincia van en aumento. En 2015, la oficina de Epidemiología de la Gerencia de Salud reportó 16.199 casos, 9% más que en 2014. Hasta la semana pasada los nuevos casos de esta enfermedad en 2016 llegaban a 2.292. Es difícil respirar tranquilo en estas condiciones.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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