El día de ayer (21 de marzo) se celebró el “Día Mundial de la Poesía”. Desde 1999, la Unesco decidió establecer esta celebración para homenajear a este hacer que, en la voz de varios poetas, desarrolla y estimula el pensamiento de los seres humanos. No se trata simplemente de gusto o estética, sino, por el contrario, de un oficio de palabras que cuestiona a los hombres y causa revolución.
Y es que, lejos de lo que algunos ingenuamente creen, la poesía es un oficio que puede llegar incluso a ser peligroso. A través del arte de las palabras, los poetas cuestionan al hombre y a sus actos, lo interpelan, lo llevan a revisar su propio pensar y proceder. La poesía se nutre del pensar.

 

“…la poesía es un oficio que puede llegar incluso a ser peligroso. A través del arte de las palabras, los poetas cuestionan al hombre y a sus actos, lo interpelan, lo llevan a revisar su propio pensar y proceder. La poesía se nutre del pensar.”
Versos como los de Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Francisco de Quevedo, Pablo Neruda, entre muchos otros, no hacen entender que no se trata solo de belleza o armonía, menos de una cuestión de placer personal. La poesía nace pensando en los lectores y en ellos tiene su razón de ser. Por ello, busca siempre la pregunta precisa o la idea exacta.
Imposible no pensar a través de los versos. Es un juego de palabras que invita a la reflexión: ¿Qué es lo que quiso decir el poeta? ¿Qué es lo que busca con sus líneas? Y la poesía misma se responde. Surge brillante para hablar de sí misma, esta vez a manos de Octavio Paz: “La poesía / se desliza entre el sí y el no: / dice / lo que callo, / calla / lo que digo / sueña / lo que olvido. / No es un decir: / es un hacer. / Es un hacer / que es un decir.”
Hace unos días, se me ocurrió decir en las aulas que pensar es un acto que resulta subversivo (curiosa palabra: sub/versivo, debajo de los versos). Para defender esta idea, era necesario un ejemplo: Una fila de “personas borrego” obedece en silencio las indicaciones de alguien que ha ordenado ir a la derecha. De pronto, a uno se le ocurre preguntar: ¿Por qué por ahí, por qué no ir a la izquierda? Basta con uno para empezar la rebelión.
La poesía es exactamente ese preciso instante. Las ideas brotan y se unen a las palabras para generar controversia (otra palabra curiosa: Contro, a/versia). Genera siempre buenas discusiones y siempre está en revolución permanente.
Por todas estas razones, imposible no ceder a la tentación de escribir sobre ella. Solo una cosa más, es el “Día Mundial de la Poesía”, no de los poetas. Al fin y al cabo, ella respira y vive a través de sus versos.

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