TACNA. Sofocados por el calor encontramos a los niños y profesoras de la cuna jardín del hospital Hipólito Unanue, que esta semana fueron trasladados a un inmueble ubicado en la esquina de las calles Huancavelica y Callao, a escasos metros de la sede de la Dirección Regional de Salud.
El local, donde antes funcionaba la cebichería “Muy Muy Restobar”, no reúne los requisitos para brindar atención a los menores de edad que se asfixian por la falta de ventilación y el techo de calaminas de los precarios ambientes.
“Nadie está en contra de la construcción del hospital, pero el director del hospital Claudio Ramírez debe ponerse la mano al corazón por humanidad”, exclamó una de las profesoras que nos mostró cómo los niños estudian y comen en los salones divididos por triplay y el único baño que usan las cinco maestras y los 75 niños inscritos en esta institución educativa inicial.
Lo más preocupante fue observar cómo se había habilitado una cocina en un ambiente precario y contiguo a los demás salones donde estudian los alumnos que reciben los desayunos de Qali Warma. Nadie supo explicar si tenían certificado de Defensa Civil.
“Nos han botado como perros y las cosas de la cuna están en el suelo”, reclamó el vocal de la Asociación de Padres de Familia (Apafa), Juan Montenegro Rojas, quien reveló que la dirección del hospital los desalojó el fin de semana de sus antiguos ambientes para iniciar la construcción del nuevo hospital.
“¿Por qué no dejan que nos quedemos todavía o nos dan un local del hospital en la prolongación Dos de Mayo?”, se preguntó el representante de los padres de familia.

Texto: Paolo Quenta Loza
redacciontac@editoramultimedios.pe

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