Los obispos también son noticia. El domingo pasado, monseñor Javier del Río Alba, arzobispo de Arequipa, fue protagonista de un episodio que llenó de temor a los fieles católicos en el inicio de la Semana Santa: mientras bendecía los ramos en la Plaza de Armas, una mujer se le acercó al sacerdote con una pistola. El público empezó a gritar y a correr creyendo que ese Domingo de Ramos se convertiría en una fecha sangrienta para la Iglesia. Finalmente, el arma resultó ser de plástico y, pese a que la portadora presentaba indicios de problemas mentales, monseñor no corrió ningún riesgo.
Ya superada la confusión y a unos días de comenzar las actividades centrales de la Pascua, Del Río Alba nos concede una entrevista en su despacho para hablar de la actualidad política. Y es que un proceso electoral tan tenso como el actual también requiere del punto de vista de un pastor. En este diálogo, Del Río Alba habla de las candidaturas que mejor (y peor) defienden las causas de la Iglesia (oposición al aborto y al matrimonio homosexual) y expresa su aprobación a que otros credos accedan a exoneraciones tributarias.
Pese a ser un líder religioso, no deja de ser un ciudadano que representa a una comunidad. En estas elecciones, ¿siente que los candidatos están poniendo en juego temas de interés para su Iglesia?
Hay un problema muy serio. Nos olvidamos que el ser humano es una unidad de cuerpo y alma. Y creo que esta campaña, igual que lo que viene sucediendo décadas atrás, se está limitando a solo aspectos materiales…
¿Los ofrecimientos de los políticos son solo económicos?
Sí, son temas económicos y muchas promesas que no se cumplen, como bajar el precio de tal cosa o renegociar lo otro. En cambio, se descuida los aspectos espirituales. Está bien que se hable de educación, salud e infraestructura, que son temas prioritarios, pero veo que los políticos no están afrontando bien el tema de la familia. Y, en la medida en que la familia se deteriora, por ejemplo, aumenta la inseguridad ciudadana. No solo estoy hablando de cuando hay una separación de los padres, sino del abandono en la educación de los hijos porque los papás están en el trabajo. Sus intenciones son buenas, pero los hijos llegan del colegio y no hay quién los acoja.
Entonces, ¿qué propuestas espera al respecto?

Estoy esperando que un candidato proponga la creación de un ministerio de la familia. Hoy, la principal preocupación es la inseguridad. ¿Cómo lo afrontamos? Unos piden construir penales, sanciones más duras, etc. Eso ya se ha hecho y no resuelve nada porque no se va a la raíz: el deterioro de la familia y los valores.
Pero entonces también sería una oportunidad para discutir una definición de familia, no solo la que propone la Iglesia católica…
El Estado debe contemplar la totalidad de familias del país. Lo que no correspondería es equiparar todos los tipos de uniones.
Entonces, también podemos hablar de familias de madres y padres solteros, de abuelas y nietos…
Una madre soltera que tiene 5 o 7 niños, imagínese si no requiere el apoyo del Estado. No porque una mujer sea madre soltera se le va a denigrar. Al contrario, es una heroína, es alguien que no abandona a sus hijos, que no los aborta…

¿Entonces también podemos hablar de familias sin hijos? 

También, ¿por qué no?

Ud. ya ha dicho que sería gravísimo para un católico votar por alguien que está a favor del aborto, el matrimonio entre homosexuales o la unión civil. ¿En dónde está el pecado?

No es una opinión mía, es la doctrina de la Iglesia, que aparece en documentos oficiales. Promover el aborto es un pecado mortal, votar por un candidato que ya ha anunciado que legalizará el aborto es un pecado grave. Con respecto al otro tema, en el Congreso existe el proyecto de ley de la unión solidaria. Por ejemplo, hay personas que -sin ser homosexuales- son del mismo sexo, viven juntas y se acompañan. ¿Por qué tenemos que dar un tratamiento especial a dos personas que viven juntas y se ayudan solo en la medida que tengan relaciones sexuales entre ellas? Se estaría discriminando a las demás. Por eso, este proyecto de unión solidaria, patrimonial, con ciertos derechos que las partes pactan, es legítimo. No me parece que tengamos que dar privilegios a un sector de la población que es reducido.

Javier del Río Alba dice que tildar de pecadores a quienes opten por un candidato que promueva el aborto no es atizar el fuego: "No puedo dejar de cumplir mi rol como pastor".

Javier del Río Alba dice que tildar de pecadores a quienes opten por un candidato que promueva el aborto no es atizar el fuego: “No puedo dejar de cumplir mi rol como pastor”.

 

Según las preferencias en las encuestas, muchos católicos estarían cometiendo pecado al optar por candidatos que no entran en su perfil…
Eso siempre y cuando lo sepan. La política, en el Perú, hoy se ha deteriorado muchísimo. Hoy ya no nos encontramos con los grandes debates entre candidatos y programas de gobierno que parten de una doctrina. Ahora vemos manifestaciones de quien baila mejor. Por eso, la población ha perdido interés, la mayoría que vota no conoce el plan de gobierno, no se dan el trabajo de estudiarlo. Algunas veces, la información que les llega no es fidedigna. Así, reconozco que hay una gran cantidad de católicos que si supiera la verdad de algunos candidatos, no votaría por ellos.

¿Ya decidió su voto, monseñor?
No, todavía no.

¿Pero ya sabe por quién no votar?
Lógicamente, ya tengo descartados a varios.

De acuerdo a los temas que Ud. pide defender, tendría que descartar a Mendoza, Barnechea, PPK…
Usted lee los programas y saca los nombres.

Entonces, sus opciones deben estar con un candidato que no pasará la valla electoral.
(Sonríe) Creo que hay algunos no solo con posibilidad de pasar la valla, sino con chances de llegar a segunda vuelta. Más allá de algunas declaraciones ambiguas, no me cabe duda que de los cinco candidatos que van primero en las encuestas, tres no están a favor del aborto.

¿También puede emitir juicios morales sobre otros temas como la entrega de dádivas o violaciones a derechos humanos, como las esterilizaciones forzadas?
De hecho, sobre las esterilizaciones la Conferencia Episcopal mostró su preocupación y la rechazó en su momento.

Podría también pedir a los católicos que no voten por aquella candidata que representa esa política de esterilizaciones forzadas…
De hecho, un católico nunca podría votar tampoco por una persona que ha anunciado que realizará esterilizaciones forzadas. ¿Pero qué pasa con una persona que no las hizo, pero sí un pariente? Aquí quiero ser claro, no estoy diciendo que voy a votar por Keiko Fujimori, ni que voten por ella. Si fuera el padre el que se estuviera lanzando, él, que comandó esa política, las cosas respecto a este punto serían distintas.

En el caso de Keiko se critica que mantenga en su entorno a personas que participaron activamente en esas políticas…
Probablemente hay algunos, y ellos tendrían que decir si van a mantener esa misma política o no. Pero creo que hay algo importante que decir, aunque sea penoso: muchas veces los candidatos no nos dicen la verdad.

¿La entrega de dinero y otros regalos para obtener un voto también le preocupa?
Está muy mal, por supuesto. Una cosa es que uno quiera promover su candidatura con volantes y lapiceros que lleven su foto como una propaganda, pero intentar comprar los votos es violentar la conciencia del ciudadano.

¿Por qué dijo que la propuesta de Verónika Mendoza de revisar las exoneraciones tributarias y subvenciones de la Iglesia tenía cierta ignorancia?
Yo no puedo partir de que la candidata esté diciendo eso para ganar unos votos. Ella está diciendo eso porque en verdad cree en ello. No puedo dudar de la honestidad de sus palabras. Hay una ignorancia porque no conoce que ese dinero no se lo queda la Iglesia, sino que lo usa para realizar obras sociales en lugares en donde el Estado no llega. Además, la exoneración de impuestos no es un tema del Ejecutivo, sino de un tratado internacional entre el Perú y el Vaticano. Entonces, un presidente no puede, de buenas primeras, retirar un tratado internacional.

¿Cuánto recibe su arquidiócesis por estas subvenciones?
Recibimos como 3.400 soles mensuales del Ministerio de Justicia, la subvención no llega a S/. 4.000. Se supone que ese dinero es para supuestos pagos de planilla, pero todos hemos renunciado a eso. El dinero ingresa al Arzobispado; por ejemplo, a mí se me asigna, de ese fondo, 900 soles mensuales, firmo mi planilla y lo dono a obras sociales. Ese dinero no lo distribuyó yo sino el Arzobispado, para albergues, comedores, asilos y colegios para niños pobres.

Pero la exoneración también se aplica a otras cosas como compra de pasajes e implementos ¿De qué está exonerada la Iglesia?
Está exonerada de aquello que hace en función de su misión. Si tengo una librería (que en realidad la tengo), aunque vendamos libros católicos, pagamos impuestos. En cambio, si importamos un vehículo para una labor pastoral, está exonerado por la función que realizará. No es una exoneración total, sino de acuerdo a la finalidad de cada bien.

Creo que la preocupación de Mendoza es que otras iglesias también tengan estos beneficios.
La Constitución y las leyes permiten que se hagan estos tratos con otro tipo de instituciones. La Iglesia católica no es la única institución exonerada de ciertos impuestos. Nosotros no nos hemos opuesto, hay una ley de libertad religiosa que permite que el Estado tenga otros convenios. Pero, lógicamente, el Estado, según el aporte de cada institución a la vida del país, dará ciertas prerrogativas. Si aporta más, es lógico que la promueva más. También las autoridades tienen que ver si es una confesión religiosa seria, porque hay señores que montan un negocio y viven del diezmo de la gente.

¿Entonces, no estaría en contra de que otras iglesias tengan las mismas exoneraciones?
De ninguna manera podría oponerme.

Este 10 de abril, cómo irá a votar: ¿con esperanza?, ¿con temor?, ¿con resignación?
Rezando…

Eso se puede interpretar de varias maneras…
(Risas) Ciertamente, la coyuntura no es la más agradable pero confío en que los peruanos vamos a emitir un buen voto y que Dios nos va a ayudar. Por algo dicen que Dios es peruano.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
redaccion@editoramultimedios.pe

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