La primera vez que Mario Vargas Llosa visitó la picantería La Nueva Palomino solo tuvieron unas horas para prepararse. Esa mañana de 2010, el poeta Alonso Ruiz Rosas, amigo íntimo del novelista, le avisó a la propietaria del local, Mónica Huerta Alpaca, que quería que le ofrecieran lo mejor de la culinaria arequipeña. Rápidamente, Mónica pidió a sus cocineros que seleccionaran para esa tarde zarzas, guisos y chupes. Esa primera vez no hubo tiempo de preparar algo especial ni de cerrar el local a los curiosos. Solo reservaron una mesa en el segundo piso para Vargas Llosa y su docena de invitados, entre los que se encontraba Juan Manuel Guillén, presidente regional en ese período.

Mónica Huerta muestra la foto de la primera visita de Vargas Llosa.

Mónica Huerta muestra la foto de la primera visita de Vargas Llosa.

Al año siguiente, como parte de las celebraciones al premio Nobel, el Gobierno Regional de Arequipa le pidió a La Nueva Palomino organizar un almuerzo de homenaje para MVLl, compuesto por 33 platos. En esa ocasión, el potaje que más disfrutó fue el adobo de cerdo.
El año pasado, en esta misma picantería, se le organizó el almuerzo por su cumpleaños número 79. El menú incluía chupe de viernes, timpo de rabos y zarza de erizos. Luego de la comida, le cantaron el ‘happy birthday’ con una torta en forma de hipopótamo y entonaron el himno de Arequipa en su honor.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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