La columna del editor

Para ser presidente en el Perú, o al menos para captar una buena cantidad de votos y tener presencia en el Congreso, hay que ser demagogo. Tienes que apuntar a las necesidades más elementales de los ciudadanos; no importa que no puedas o no sepas cómo satisfacerlas. Ponte a lado de los “pobres”. Ofrece servicios básicos, suba de sueldos y programas asistenciales.
Di que tú representas los intereses de los más necesitados, que los protegerás del capitalismo salvaje, que evitarás que las grandes empresas transnacionales sigan llevándose las riquezas de nuestro suelo y mar a cambio de nada. Asume la postura de Robin Hood. Di que les quitarás a los que más tienen para dárselo a los que menos. Denuncia el continuismo y marca tu distancia con el gobierno de turno y la corrupción. Di que tú harás lo que no hicieron los otros: atender a los más “pobres” (jamás te olvides de ellos, menciónalos hasta el hartazgo).

 

“Si haces todo esto, es muy posible que llegues a ser presidente del Perú. Si Ollanta Humala pudo y Verónika Mendoza está muy cerca de lograrlo, ¿por qué tú no?”.

 

Cada vez que puedas, aprovecha que eres casi un advenedizo en política y promociónate como la reserva moral del país, enseña tus manos “limpias”, oculta tu ignorancia y falta de experiencia con el manto de tu supuesta honestidad. Di que harás un gobierno transparente, de puertas abiertas; que gobernarás con el pueblo y para el pueblo.
Enardece el chauvinismo de la gente. Di que el país dejará de estar en manos de potencias extranjeras que nos chupan la sangre como vampiros (acuérdate del libro Las venas abiertas de América Latina). La patriotería y victimización siempre funcionan. Sigue punzando en la misma zona y exalta el suelo patrio, el terruño, el amor al suelo que nos vio nacer, a la tierra. Apela al telurismo. Preparado el terreno, pon a la agricultura en el altar de tu modelo económico y desprecia la minería, que, por ser una actividad extractiva, se presta más a la figura del saqueo y vampirización que tú rechazas. No importa que aquella aporte muchísimo menos que esta al PBI. El agro tiene más llegada a la gente, y por eso debes enarbolar su bandera.
Finalmente, redondea todo proponiendo una nueva Constitución. Di que la actual no ha sido hecha pensando en los que menos tienen, sino en los ricos. Tienes que mostrarte como un candidato antisistema, un mesías que viene a acabar con las desigualdades sociales.
Si haces todo esto, es muy posible que llegues a ser presidente del Perú. Si Ollanta Humala pudo y Verónika Mendoza está muy cerca de lograrlo, ¿por qué tú no?

El Abasto
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