CERCADO. El terrorismo todavía se camufla en la espesura de la selva. El gobierno del presidente Ollanta Humala no ha podido detener la violencia armada en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).
A cien días de salir de Palacio de Gobierno, Humala Tasso carga en sus espaldas la muerte de alrededor de 80 militares y civiles.
“El Gobierno ha sido incapaz de emprender una batalla directa y frontal para erradicar el narcoterrorismo. Esto ha provocado que estos grupos senderistas se reactiven y fortalezcan”, declara a Sin Fronteras el Gral. (r) Eduardo Arteta Izarnótegui, director del Instituto de Seguridad de la Universidad César Vallejo (UCV).
“Han sido cinco años donde los senderistas se han fortalecido más gracias al narcotráfico”, añade.
Mientras tanto, para Jair Noam, experto en temas de seguridad de la Pontificia Universidad Católica de Lima, la inseguridad en el Vraem se refleja en las calles de las urbes. “El Vraem fue declarado en emergencia, al igual que el Callao. Este mecanismo no ha dado buenos resultados en lo más mínimo”, asegura.
HUMALA DESENTENDIDO
Sin embargo, Humala ha minimizado las muertes de los caídos esta semana. “Yo creo que no podemos hacerle el juego al terrorismo señalando irresponsablemente que el terrorismo avanza. El terrorismo hoy en día no es una amenaza al Estado”, dijo.
“Yo conozco el Vraem, no solo como presidente, sino también como soldado”, señaló Humala en una entrevista concedida el 2015 a la agencia Reuters.
Sin embargo, los remanentes terroristas siguen asesinando a soldados.
“Me parece irresponsable las declaraciones de Humala. El terrorismo como tal sigue vigente en la selva. ¿Acaso no es terrorismo emboscar a militares y policías?”, dice Arteta Izarnótegui.
Para el especialista, el Estado debe fortalecer aún más las Fuerzas Armadas para hacer frente al narcotráfico y terrorismo en la selva.
ÚLTIMAS MUERTES
El último fin de semana, 10 peruanos (8 militares y 2 civiles) murieron a manos de narcoterroristas en el distrito de Santo Domingo de Acobamba, provincia de Huancayo, región Junín. Otros 6 resultaron heridos. Ellos trasladaban material electoral desde Jauja y Santo Domingo de Acobamba a Matichacra y Yanabamba. En el camino fueron emboscados.
Y ayer continuó la matanza. Dos miembros de la comunidad nativa ashaninka fueron asesinados por defender su territorio en el Vraem. Los senderistas siguen cobrando la vida de inocentes.
HÉROE CAÍDO
La sangre derramaba en el Vraem llegó esta semana hasta Arequipa. Carlos Huarca, conocido cariñosamente como “Che Carlitos”, murió a manos de terroristas. Esta semana fue elevado al grado de “Héroe nacional de la democracia”.
La suboficial de segunda EP Celedonia Cayo Mamani recuerda a su compañero de promoción como un hombre que amaba a su familia, y sobre todo como un amigo que irradiaba una interminable alegría. “Tu vida es un ejemplo digno de imitar”, dijo.
Ceferino Ticona Quispe, tío del militar fallecido, critica al presidente Ollanta Humala por su incapacidad de luchar contra el terrorismo en la selva. “No es posible que sigan muriendo más inocentes. El terrorismo debe acabarse ya”, dice.
EL VRAEM
El Vraem es un pedazo de selva donde los remanentes de Sendero Luminoso, la guerrilla más sanguinaria de los años noventa en el Perú, sobrevive. Los guerrilleros, al mando de Eleachín Huamán, alias “Julio Pikañahui”, y el clan de los “Quispe Palomino”, se camuflan en los valles de Cusco, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Junín. La zona es de difícil tránsito y de mucha vegetación.

Texto: Boris Quispe Flores
bquispe@editoramultimedios.pe

fleming

Edición digita

Publicidad