CERCADO. Hace tres horas que Andrés Amache aguarda la atención de un traumatólogo en uno de los consultorios del hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo (Case). Aunque, en verdad, ya son más de tres años que este carpintero espera que Essalud lo atienda. Desde 2013 necesita ser operado de su rodilla derecha debido a una fuerte caída en su taller. “Perdí el equilibrio sobre un andamio y me fui al piso desde el segundo piso. Me dio artritis y ya no puedo trabajar de pie”, dice Andrés sentado en un rincón.
Pese a lo grave de sus lesiones, los médicos de la seguridad social – como a la mayoría de pacientes con los que comparte la fila– lo pelotean de consulta en consulta. En estos años le han dicho que solo llegan cuatro prótesis de rodilla al año y que su caso aún está en la lista de espera. También le han pedido que se haga exámenes preoperatorios para que no pierdan el tiempo cuando llegue su turno. Ya se ha hecho tests cardiológicos, hormonales y urológicos. “Pero esas pruebas solo valen seis meses. De tanto esperar, esos análisis ya no me sirven y debo hacerme otros”, dice Andrés, todavía muy lejos de la puerta del consultorio.

También se reciben quejas por falta de medicamentos en Essalud.

También se reciben quejas por falta de medicamentos en Essalud.

A su alrededor hay otros cientos de asegurados igual de insatisfechos con el servicio de los médicos y el personal administrativo. Estos reclamos explican por qué los centros asistenciales de Essalud lideran en Arequipa el ranking de instituciones más quejadas en la Defensoría del Pueblo. En 2015, de las 867 quejas recibidas en la entidad estatal, 77 iban dirigidas a las sedes de EsSalud en la provincia. Durante el primer trimestre de este año, de las 195 quejas casi una veintena estaban dirigidas a Essalud. Los hospitales del Minsa también se encuentran entre los primeros lugares del listado de la Defensoría. Entre 2015 y 2016, ya suman 50 quejas.
Además de la mala atención, se reciben reclamos por la escasez de medicamentos en las farmacias de los hospitales. Incluso, en enero pasado se reportó el caso de una paciente que hace dos meses no recibía sus pastillas para su tratamiento para un mal endocrino.

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DEUDA SOCIAL
Los colegios estatales y las Unidades de Gestión Educativa Local (Ugel) se encuentran en el segundo lugar del ranking de entidades públicas más quejadas. En 2015, cada una de estas instituciones recibió 57 quejas. Hasta marzo ya sumaban diez reclamos cada una. En estos primeros meses del año las quejas en el sector Educación se refieren al condicionamiento de la matrícula al pago de la cuota de Apafas. “La ley no exige a los padres que tienen que cancelar este dinero para inscribir a sus hijos pero hay colegios que siguen haciendo estos cobros indebidos”, dice Manuel Amat, representante de la Defensoría del Pueblo en Arequipa.

La mayoría de reclamos en Sedapar se debe a cobros excesivos en los recibos.

La mayoría de reclamos en Sedapar se debe a cobros excesivos en los recibos.

El resto del año, los reclamos están relacionados a los pedidos de los docentes por pagos atrasados. Por ejemplo, Cecilia Jarita, directora de la Ugel Sur, entidad que atiende a 1.424 colegios y más de 8.000 profesores, indica que mensualmente reciben decenas de solicitudes por el adeudo del 30% por preparación de clases. Para optimizar estas atenciones, desde fines de 2015 se instaló en la Ugel Sur un aplicativo informático para calcular en solo cinco minutos las liquidaciones pendientes a cada maestro. Antes, este proceso tardaba meses.
FACTURACIÓN ALTA
Cerca del mediodía la oficina de reclamos en la sede de Sedapar está llena de usuarios que se quejan por una facturación excesiva. Mientras espera su turno, Raúl cuenta que desde hace seis meses le viene a su casa un recibo de S/ 150, cuando en promedio pagaba S/ 100. “Todos los meses pongo mi reclamo y me dan la razón. Rectifican la cuenta, pero al otro mes me llega la factura por el mismo monto y de nuevo debo tengo que repetir el trámite”, comenta este vecino del Cercado.
Según el reporte de la Defensoría, Sedapar fue la quinta entidad más quejada durante 2015, con 32 reclamos. Pero esta cifra solo es una porción de un problema mayor. Este año en la oficina regional de Sunass se hicieron 560 atenciones. El 80% tenía que ver con reclamos por consumo elevado o facturación atípica. En algunos casos el cobro emitido era 100% más que el pago promedio. Unos puestos más adelante de Raúl, en la fila de Sedapar, una usuaria reclama por una factura de S/ 600. “Normalmente pago S/ 45, pero ahora amenazan con cortarme el servicio”, dice la señora ofuscada. Lo que más le molesta de esta situación es que este costoso recibo venció anteayer, pero recién esta mañana apareció bajo su puerta.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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