CERCADO. La vida útil de una represa es de 50 años. Sin embargo, en Arequipa dos de las 5 represas del sistema regulado de la cuenca del río Chili ya sobrepasaron su tiempo de vida útil y una está a punto de alcanzarlo.
Este es el caso de la represa, El Fraile, que tiene 55 años de antigüedad, El Pañe tiene 52 años y Aguada Blanca 43 años. Las represas envejecieron y por ahora no cuentan con reemplazo. Ahora el almacenamiento futuro de agua para la ciudad está en riesgo. La data se encuentra desde el año pasado en un informe de Autodema.

SEDIMENTOS AL ACECHO
Los años también ocasionaron que el fondo de las represas se llenen de sedimentos (barro y piedras). Las más afectadas son Aguada Blanca y El Pañe. La primera tiene una capacidad de almacenamiento de 38.196 millones de metros cúbicos (mmc). Su volumen muerto (espacio para lodos) es de 5.322 mmc, y los sedimentos están a punto de copar este espacio. La figura es similar en el dique El Pañe. “Limpiarlos costaría más que construir uno nuevo”, dice el exviceministro de Agricultura, Ing. Huber Valdivia Pinto.
El técnico explica que sacar cada metro cúbico de lodo del fondo de la presa costaría 7 dólares. Es decir, limpiar la represa de Aguada Blanca costaría más de 260 millones de dólares. Hace 30 años empezaron a desaguar las represas en mayo y junio para evitar la acumulación de sólidos. Sin embargo, hace dos años se ha omitido este procedimiento, critica Valdivia.

Técnicos de Autodema y la ANA controlan constantemente el líquido.

Técnicos de Autodema y la ANA controlan constantemente el líquido.

A CUIDAR EL AGUA

Al mal estado de las represas, este año se sumó la ausencia de lluvias y el consecuente temor de un desabastecimiento de líquido para este año.
El director regional de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Ing. Isaac Martínez, dijo que en los últimos días de abril se incrementó 297.39 hectómetros cúbicos el agua (297.390.000 metros cúbicos) en el sistema de represas, cuya capacidad máxima es de 407 hectómetros cúbicos.
Es decir, contamos con el 73% de la máxima capacidad de almacenamiento de agua en las 7 represas que pertenecen a la cuenca regulada del río Chili, que abastecen al sector agrícola y al consumo doméstico de la ciudad.
Sin embargo, Martínez recomendó a la población cuidar el agua. “El riesgo de quedar desabastecidos de agua a fin de año continúa”, advirtió.

Mientras tanto, el grupo técnico de la cuenca del Chili está coordinando cómo será el plan de descargas y aprovechamiento de agua en toda la cuenca para lo que resta del año. El sector agrícola realiza mayores requerimientos de líquido: consume 23 mil metros cúbicos, cuando solo debería recibir 20 mil metros cúbicos. “Pasa que se les redujo la dotación porque las represas no están llenas, pero siguen recibiendo 23 mil metros cúbicos”, detalla Martínez.

 

La represa que presenta mayores filtraciones es El Pañe, ya que hace 30 años (1986) fue la última vez que se trabajó en su reparación. Entonces utilizaron revestimiento de concreto. 

 

La calidad del agua para consumo humano es contaminada por los sedimentos acumulados en las represas.
Aguada Blanca es la más contaminante por su antigüedad.
Al igual que Valdivia, el director de la AAA cree que limpiar las presas es inviable.

Agua debe ser adecuadamente distribuida para evitar la escasez del recurso en la ciudad.

Agua debe ser adecuadamente distribuida para evitar la escasez del recurso en la ciudad.

“Lo que se debe hacer es un trabajo en conjunto. Cada institución encargada del agua debe asumir su responsabilidad. SEDAPAR debe velar por la calidad del líquido elemento para sus usuarios y AUTODEMA con el ANA deben monitorear adecuadamente las descargas de las represas”, indicó Martínez.
VALLES SIN LÍQUIDO
El riesgo de la escasez de agua también amenaza a Moguegua y el Valle de Tambo. Ocurre que del 100% de recurso que se otorga para la población y el agro, el 85% es utilizado para la agricultura. Y este sector solo utiliza el 60% de la dotación adecuadamente, el resto se desperdicia.
El especialista Ronald Fernández hizo un llamado a la población de ambas zonas para que usen racionalmente el recurso. “Las lluvias de este año fueron inconsistentes, por eso el agua almacenada no será suficiente definitivamente”, ha dicho. Fernández manifestó que los mayores problemas en cuanto al almacenamiento de agua se dan en las zonas altoandinas, ya que dependen de las lluvias, y si estas son escasas, los problemas se agravan debido a que no cuentan con represas para juntar agua.

Texto: Marie Cruces Calderón
mcruces@editoramultimedios.pe

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