CERCADO. La música corre por las venas de Juan Carlos Abarca. Este administrador de empresas de 56 años forma parte de la quinta generación de la Fábrica de Guitarras Abarca, una casa musical que empezó a funcionar en 1833, en la última cuadra de la calle Puente Bolognesi.

Carlos Velásquez, de 91 años, sigue trabajando los cueros en su taller.

Carlos Velásquez, de 91 años, sigue trabajando los cueros en su taller.

Detrás del escaparate de su local, Juan Carlos cuenta que su padre Nicanor Abarca, además de ser un talentoso lutier que pulía la madera para crear bellas cajas acústicas, fue un excelente charanguista y difusor de la música arequipeña. “Mis recuerdos de infancia están plagados de las tertulias musicales que mi papá tenía en casa, en donde también funcionaba su taller. Por eso mis hermanos y yo tenemos tan buen oído y podemos seguir haciendo instrumentos de calidad”, dice Juan Carlos.

 

Juan Carlos Abarca es uno de los herederos de la Fábrica de Guitarras Abarca, que funciona desde 1833.

Juan Carlos Abarca es uno de los herederos de la Fábrica de Guitarras Abarca, que funciona desde 1833.

La atención personalizada a los clientes es una de los aportes de esta generación de los Abarca al negocio familiar. Cuando alguien entra al local y se acerca a los escaparates, Juan Carlos se excusa unos minutos y empieza a explicar las virtudes de cada guitarra, charango o mandolina hecha a mano. Una de las primeras lecciones que los Abarca les dan a sus visitantes es que el precio de un instrumento lo determina los materiales, no los diseños ni acabados. En los escaparates se puede encontrar desde simples guitarras de caoba para principiantes (valen S/ 380) hasta elegantes piezas de abeto importado (valorizadas en casi S/ 2.000), que son las preferidas de los músicos del conservatorio.
Pese a que ritmos modernos como el reggaeton son más populares entre los jóvenes, la tradición de lutieres de la familia tiene para rato. Jorge Andrés Abarca, el menor de los hijos de Juan Carlos, ha heredado la pasión por la música y frecuentemente participa de festivales internacionales de charango. En las manos de este joven de 20 años estará continuar con la labor que iniciaron hace casi dos siglos sus antepasados.

 

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ARTE SOBRE CUERO
Durante la época colonial, las vías empedradas que hoy conforman la calle Puente Bolognesi eran el camino de salida hacia la costa. Según cuenta el historiador Mario Arce Espinoza, los arrieros que llegaban a la ciudad se hospedaban en los tambos que se ubicaban cerca del antiguo puente de piedra que cruzaba el río Chili. Para abastecer de correas y monturas para los caballos de estos comerciantes, a lo largo de esta calle empezaron a instalarse talleres de talabartería.

Nicanor Abarca, padre de Juan Carlos, trabajando en su taller.

Nicanor Abarca, padre de Juan Carlos, trabajando en su taller.

A fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, debido a la aparición de las curtiembres al costado del río, Puente Bolognesi se consolidó como la calle de los artesanos de cuero. Carlos Velásquez, de 91 años, es uno de los sobrevivientes de esa época en que se hacían todo tipo de objetos y accesorios con las pieles curtidas de los animales. Décadas atrás, se encontraban en estas tiendas bolsos, llaveros, casacas, álbumes y billeteras con acabados únicos, que eran apreciados en todo el sur del país.
Desde los doce años, Velásquez labora en su taller y no tiene pensado retirarse. Ahora que ya no está de moda las prendas de cuero, sus clientes son los jinetes de los caballos de paso. Las monturas que Velásquez hace para los chalanes pueden demorar hasta doce días y costar entre S/ 2.000 y S/ 2.500, dependiendo del acabado. “Este negocio es cíclico. ¿Mañana quiénes serán nuestros compradores?”, cuenta mientras traza uno de sus modelos que será utilizado en un concurso. Luego de casi un siglo viviendo en Puente Bolognesi, don Carlos está convencido de que nada cambiará el orden natural de la calle. Sus abuelos murieron trabajando y él cree que pronto hará lo mismo.

 

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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