CERCADO. En la calle Pizarro los aparatos electrónicos vuelven a la vida. Luis Castillo es uno de los cientos de técnicos que diariamente se sumergen entre cables y empalmes de cobre para reparar televisores, computadoras y uno que otro reproductor de música defectuoso. En más de tres décadas en el oficio, Castillo ha sido testigo de todos los avances de la tecnología del entretenimiento.
“Mis primeros años me los pasé revisando televisores de tubos que pesaban una barbaridad, por las justas podía cargarlos. Hoy los equipos son como plumas comparados con los de antes”, cuenta este hombre de manos callosas desde su stand en la galería Unión y Progreso.

Luis Castillo repara equipos electrónicos, desde hace 33 años, en la segunda cuadra de la calle Pizarro.

Luis Castillo repara equipos electrónicos, desde hace 33 años, en la segunda cuadra de la calle Pizarro.

En estos tiempos la principal demanda de los clientes de la calle Pizarro es arreglar las pantallas LED de sus Smart TV o las rajaduras en sus tablets y laptops ultra livianas. Según Castillo, los aparatos del siglo XXI son más veloces y vistosos, pero menos resistentes. “Me esfuerzo por repararlos pero si ya no hay remedio, la gente prefiere dejarlos y comprarse uno nuevo. Ya nadie tiene paciencia para esperar un repuesto”, cuenta.
Este consumismo de la era digital ha convertido a su pequeño puesto en un cementerio electrónico. En sus repisas descansan VHS, Discmans, reproductores de DVD, tocadiscos y pedazos de radios de onda corta. Castillo se niega a botar esta chatarra a la calle. Él está seguro de que estas piezas obsoletas podrán reciclarse para poner a andar a algún equipo de última generación que está a punto de ser desahuciado por su dueño.

 

En la calle Pizarro abundan tiendas de  venta de equipos electrónicos.

En la calle Pizarro abundan tiendas de venta de equipos electrónicos.

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LUCES DE FIESTA
En una buena semana de trabajo Rufo Cañapataña puede tener hasta treinta contratos. Su rubro es el alquiler y venta de luces inteligentes para fiestas. Recién hace dos años instaló su tienda en la tercera cuadra de Pizarro, pero desde hace tres lustros repara equipos de sonido y luminarias. “El mercado se ha vuelto muy competitivo y todos los fines de semana hay pedidos. Por eso me olvidé de mi taller de técnico y puse este quiosquito que es mucho más rentable”, cuenta Rufo luego de despachar a una de sus clientes que vino desde Mollendo para organizar la fiesta de cumpleaños de su hija adolescente.
El stand de Rufo parece una discoteca llena de tachos de luz, parlantes, proyectores láser y hasta una máquina de humo. Desde hace un par de años las fiestas de quinceañero son las que más ingresos le dan a este empresario. De acuerdo al tamaño del local y el número de invitados, un cliente puede invertir entre S/ 1.200 y S/ 3.000.
“Me han hecho pedidos bien locos que me demoran toda una mañana en instalar. Las jovencitas quieren fiestas temáticas con luces giratorias y hasta reflectores exteriores que se ven a cientos de metros”, dice Rufo, quien ya no recuerda cuántos fines de semana ha sacrificado para hacer crecer su negocio. Lo único que tiene claro es que cuando algún día le quieran organizar una fiesta, preferirá una tranquila reunión en su casa sin luces de colores ni DJ’s.

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Juan Jesús Casas aprendió el oficio de zapatero de su padre y ahora se dedica a fabricar calzado ortopédico.

Juan Jesús Casas aprendió el oficio de zapatero de su padre y ahora se dedica a fabricar calzado ortopédico.

ZAPATOS CÓMODOS
Juan Jesús Casas es un zapatero que trabaja a partir de recetas médicas. Desde hace una década, en su taller de los altos de la galería Abel y Hortensia confecciona calzados ortopédicos para esos clientes que sufren cada vez que meten sus pies dentro de un escarpín que no es de su talla. “Un buen zapato te da salud y tranquilidad. Si no te queda bien, vas a sufrir en tu trabajo y te cansarás muy rápido”, explica Casas.
La publicidad de su tienda anuncia que Casas es un especialista en plantillas para pie plano y espolones en el talón, además de correctores para el pie deforme y acortamiento de extremidades.
Casas estudió ingeniería en la universidad, así que está dispuesto a resolver cualquier problema que tenga al frente. Por esta razón, también se dedica a diseñar y fabricar modelos exclusivos para caballeros y damas que están hartos de la oferta de las tiendas por departamento. “En una semana les hago un zapato que les durará por años y que será la envidia de sus amigos”, comenta Casas. Su tienda es pequeña y no tiene un sistema de garantía extendida ni devoluciones. Eso sí: a todos sus clientes les promete que el calzado les quedará tan cómodo como un guante de seda.

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Diego y Carmelo Alarcón son los dueños de un negocio que está a punto de cumplir 60 años de vida.

Diego y Carmelo Alarcón son los dueños de un negocio que está a punto de cumplir 60 años de vida.

HELADOS HECHOS A MANO

En 1957 la familia Alarcón inauguró una fuente de sodas en la esquina de las calles San Pedro y Melgar. Poco a poco los sabores naturales de los helados artesanales que ofrecían Celso Alarcón y sus hijos Diego y Carmelo empezaron a volverse populares.
Unos meses después, se mudaron de local, al número 212-A de la calle Pizarro y hasta hoy el negocio sigue funcionando. Diego, el mayor de los hermanos Alarcón, tiene 80 años pero todavía tiene ganas de preparar cremas de fruta y leche congelada. “Seguimos batiendo los ingredientes a mano y eso les encanta a nuestros clientes”, cuenta Diego.

La heladería de Pizarro no tiene mesas, solo dos largas bancas de madera en donde el público degusta los barquillos y barquimieles que no valen más de dos soles. Durante la mañana Carmelo, el hermano encargado de atender a los clientes, no puede descansar ni un minuto. “Nuestro sabor es único y mientras exista sol en Arequipa siempre tendremos ventas”, dice.
Las cremas de lúcuma, chirimoya, guayaba, papaya arequipeña, limón, mango, fresa y chocolate son las más solicitadas. Al día solo preparan entre 30 y 40 litros de helado. Otra de sus especialidades es el queso helado arequipeño.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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