La columna del editor

Si alguien está de acuerdo con la condena al periodista Rafo León, es porque no ha leído el artículo por el cual se lo procesó. El solo hecho de que un juez admita una demanda por este caso ya es un exceso, y ni hablar de un fallo en su contra. No creo que haya un solo periodista que se muestre a favor del fallo. Hasta Aldo Mariátegui, ideológicamente en las antípodas de León, ha dicho que esto ha sido una exageración.
El caso incluso trasciende el ámbito informativo, pues lo que se ha considerado una difamación ha sido un artículo de opinión, y la opinión no es exclusiva de los periodistas. Por lo tanto, el fallo de la jueza Susan Coronado no es solo un atentado contra la libertad de prensa, sino contra la libertad de expresión, derecho del que gozan todos los ciudadanos.
Quien demandó a Rafo León fue la exeditora de El Comercio Martha Meier Miró Quesada (MMMQ). Ella escribió un artículo criticando a la exalcaldesa de Lima Susana Villarán, cuya gestión, haciendo uso de un lenguaje satírico y sañoso, calificó de patética, improvisada, incompetente e inepta. León salió en defensa de Villarán y argumentó que un diario con el prestigio y trayectoria de El Comercio no puede tener entre sus filas a personas que escriban editoriales de ese nivel. “Trolleo en el Decano, bajeza en uno de los diarios más antiguos, y por mucho tiempo, respetado en América del Sur”, escribió León. ¿Por esto lo condenaron?

 

“El caso incluso trasciende el ámbito informativo, pues lo que se ha considerado una difamación ha sido un artículo de opinión, y la opinión no es exclusiva de los periodistas.”

 

Según la sentencia, las críticas de MMMQ a Villarán se justifican, pero no las de León a MMMQ, porque esta no es funcionaria pública.
Sorprende que la denunciante sea una periodista, y más todavía que sea Martha Meier Miró Quesada, quien se ha tomado mayores licencias que el sentenciado para criticar desde el puesto que tuvo en El Comercio. Es más, Útero.pe recoge algunos de su tuits, en los que pide que le pongan “bozal” a Steven Levitsky y que Yehude Simon cierre el “hocico”. Al ministro Manuel Pulgar-Vidal lo llama “estúpido”, y al congresista Yonhy Lescano, “baboso”. Si la misma jueza que condenó a León procesara a Meier, la pena tendría que ser cadena perpetua.
Lo han dicho expertos en derecho penal como Luis Lama Puccio y Roy Gates: Rafo León ni siquiera debió ser sometido a un proceso. Este caso sienta un pésimo precedente para la libertad de prensa y expresión. Ningún medio de prensa ni ningún ciudadano debería ser ajeno al rechazo que ha causado la decisión de la jueza Susan Coronado. Se han manifestado en contra el ministro de Justicia, Aldo Vásquez; el presidente del Congreso, Luis Iberico; la Defensoría del Pueblo; los candidatos a la presidencia del Perú Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski; entre otras personalidades. Todos no vamos a estar locos, ¿no?

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