Las integrantes de Inkari 73 fueron reconocidas en el estrado.

Las integrantes de Inkari 73 fueron reconocidas en el estrado.

YANQUE. Tuvieron que pasar 43 años para que María Huanqui volviera a bailar Wititi sobre un escenario. Esta dama collagua, natural del distrito de Lari, formó parte de la primera agrupación de danzantes cayllominos que dio a conocer sus bailes típicos fuera del valle del Colca durante el certamen Inkari 73. A los 8 años, María, junto a sus otros 25 compañeros de la escuela estatal de Lari, participó en el concurso de danzas tradicionales que promovió el gobierno de Juan Velasco Alvarado en 1973.
Con sus pasos de Wititi, los colegiales de Lari ganaron en la etapa provincial y regional en ese certamen. Luego de esos triunfos viajaron a Lima para participar en la final. Ya en la capital, en cada presentación en el coliseo Amauta o el Campo de Marte, los chicos cayllominos de Inkari 73 eran ovacionados por el público, que quedaba maravillado por esa danza colorida en la que el varón cortejaba vestido de mujer a su pareja.
Para María, una niña que nunca había salido de su pueblo natal, ese reconocimiento era suficiente. Nunca pensó que décadas después la danza de sus ancestros llegaría a ser reconocida en todo el mundo y sería inscrita en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

Humala, en su visita, evitó hablar del conflicto en el Valle de Tambo.

Humala, en su visita, evitó hablar del conflicto en el Valle de Tambo.

“El Wititi es algo que llevamos en la sangre, es nuestra cultura y la mostramos con orgullo en todo lado. Por eso hoy estamos felices”, cuenta María luego de bajar del estrado en la plaza de Yanque, en donde, dentro de unas horas, se hará entrega del certificado que oficializa la declaratoria del Wititi como un bien cultural de talla mundial.
Para esta ceremonia llegarán (tarde) el Presidente de la República, Ollanta Humala; la ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón; y representantes de la Unesco; quienes darán discursos abstractos sobre la importancia cultural del Wititi. Pero antes de que eso pase, los cientos de cayllominos que se han reunido esta mañana en Yanque, demostrarán con sus pasos que la identidad de un pueblo se lleva en la sangre y en el corazón.

Como parte de los festejos, hoy algunos participantes del Inkari 73 se han reencontrado y se han vuelto a poner sus trajes bordados para bailar una vez más sobre el escenario. Pese a sus 52 años, María bambolea su cuerpo con coquetería al ritmo de la música.
“Esto es como montar bicicleta, los pasos no se olvidan aunque el cuerpo ya no resista tanto”, confiesa María, mientras respira agitada. Ella reconoce que ya no tiene la resistencia física de su juventud. Sin embargo, el amor por su cultura le da toda la fortaleza que necesita para no desfallecer sobre el escenario.

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Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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