CERCADO. En los pasillos de los hospitales de Essalud la indiferencia duele más que la enfermedad. Es mediodía en el Área de Emergencia del hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo. Jackeline Ramírez Agüero pide a gritos que atiendan a su padre de 90 años, Carlos Ramírez, quien está postrado en una camilla.
Varios médicos pasan por su lado sin inmutarse. Apenas la miran de reojo. Otro habla por teléfono afuera del nosocomio, sonriente.
“No les pido un favor. Es una obligación de ustedes. Quiero que lo atiendan. Se está muriendo. Más de 50 años aportando al Seguro para que no lo quieran atender”, se queja.
Ramírez fue operado de las caderas hace dos semanas. No es atendido, le han dicho, porque no hay cama disponible. Deberá seguir esperando.
“Se puso mal de repente. Lo traje desde Socabaya. Llamé a Essalud y me dijeron que no hay ambulancia. Solo los bomberos me socorrieron. El dinero que pagamos al Seguro debe ir para ellos”, dice.
Al interior del área, Leyda Yepez se dobla de dolor en una silla de ruedas. Ha pasado la noche aquí. Le colocaron un catéter intravenoso. Tiene cálculos en la vesícula.
“El doctor ha dicho que hay que esperar a que se pase el dolor. Desde anoche estamos así y no se le pasa. No sé cuánto más debemos esperar para que la operen”, reclama María, su hermana.

La entrega de medicamentos en Farmacia puede costar horas de espera.

La entrega de medicamentos en Farmacia puede costar horas de espera.

“Es la primera vez en cinco años que vengo a Essalud. Todos estos años pagando mi plata y me tratan así”, se queja Yépez, mientras el guardia del lugar nos retira a empujones del área para evitar acercarnos a la paciente.
A inicios de la semana, Rocío Mango fue a realizarse una endoscopia alta como chequeo de rutina. Horas después empezó a dolerle la garganta y tuvo que volver a Essalud. “Me dijeron que era infección en la garganta. Al parecer hubo mal manejo y no desinfectaron el endoscopio. Llevo con pastillas una semana”, cuenta.
Por esos días, Pablo Toledo Gonzales tuvo un accidente en la mano en el Cono Norte. Tras ir al Seguro en Yanahuara, lo derivaron al Cercado. Llegó al nosocomio a las siete de la noche y recién fue operado a la medianoche.
Como no había cama, el médico acondicionó una sala quirúrgica en esta área.
Días antes, Michael Paredes entró con fuertes cólicos a Emergencia. No lo quisieron atender argumentando que la empresa para donde laboraba no estaba al día en sus pagos. Él llevó sus boletas de pago donde se apreciaba que le descontaban. El sistema de Essalud no se había actualizado porque él recién entró a planillas en enero último.
Así pasan los días los pacientes de Essalud, a tal punto que la presidenta ejecutiva de Essalud, Virginia Baffigo, reconoció esta semana que esta entidad ha colapsado. Mientras tanto, la muerte ronda en los pasillos de Essalud disfrazada de indiferencia.

 

Texto: Jimmy Boris Quispe Flores
bquispe@editoramultimedios.pe

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