Parece que los fujimoristas andan con los nervios a flor de piel durante esta campaña y ante la primera crítica te saltan a la yugular como zombie hambriento de serie de televisión gringa. Durante estos años de transición democrática, luego del corrupto y delictivo mandato presidencial de su líder Alberto Fujimori, los seguidores del fujimorismo han asumido un sentimiento de persecución que los lleva a creer que cualquier oposición a sus ideas es un acto de rencor, resentimiento y odio contra la candidata de Fuerza Popular (FP).
Por eso no sorprende que, luego de que un reportaje de la cadena Univisión y el programa “Cuarto Poder” diera a conocer que la DEA –la agencia para el control de drogas del gobierno de los Estados Unidos– investiga una grabación en la que el dirigente de FP Joaquín Ramírez se ufana de haber lavado 15 millones de dólares de la candidata Keiko Fujimori en 2011, los simpatizantes naranjas hayan salido a gritar por todos los medios posibles que se trataba de una campaña de demolición enfocada a embarrar a su actual lideresa.
La sensibilidad extrema de algunos fujimoristas los ha llevado a lanzar teorías tan surrealistas como que PPK (sí, ese candidato de casi 80 años que baila ridículamente en los programas nocturnos de TV) está detrás de las pesquisas de la DEA contra Ramírez, secretario general de FP y principal financista de la actual campaña presidencial fujimorista. “Esto es parte de una guerra sucia que yo denuncio y condeno, quiero advertir a la opinión pública que están tratando de sembrar dudas de la manera más baja”, dijo indignada Keiko luego de que se difundiera el escándalo.
Incluso, algunos fujitrolls –esos herederos de los diarios chicha de la década de 1990– han sido muy avezados y han dicho por las redes sociales que “seguro PPK se fue tantos días de gira a EE.UU. para coordinar con sus ‘causas’ de la DEA la denuncia ‘trucha’”.
El sentido de realidad de los simpatizantes de Fujimori está tan distorsionado que llegan a creer las justificaciones de Ramírez, quien salió a decir en una conferencia de prensa que lo atacan y tildan de narcotraficante solo porque es “un cholo con plata”. El fujimorismo, en vez de separar inmediatamente a este cuestionado dirigente –que también es investigado por lavado de activos desde 2014 por la Fiscalía peruana–, lo protege como si fuera un mártir.
A este paso tengo un enorme temor de lo que pueda suceder en un eventual –¡diosito, por favor, no lo permitas!– gobierno de Fujimori. Cualquier oposición sería considerada como un acto terrorista. Solo espero que el Real Madrid no le gane la final de la Champions al Atlético del “Cholo” Simeone. Ya me imagino los crueles tweets y mensajes de Facebook contra Ronaldo y Bale. Claro, porque –según la lógica fujimorista– los que le hacen daño a “un cholo con plata” son PPKausas, ¿no?

El Abasto

Edición digita

Yoga
Anuncia aqui
Via Whatsaap