Puno. ¿Hasta cuándo? El Consorcio Vial Alto Puno, conformado por empresas de la capital, se burla del pueblo puneño, incumpliendo groseramente un millonario contrato. Se trata de obras de pavimentado en el centro poblado Alto Puno que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, a través del “Programa Mejoramiento Integral de Barrios”, adjudicó el 24 de febrero en Lima, a razón de 7 millones 894 mil 058 soles.

Tras serios retrasos en su ejecución, la primera piedra se colocó el viernes 13 de mayo, en un ambiente de jolgorio, pues los vecinos de los jirones Paucarcolla, Guillermo Cruz, Maravillas y las arterias de la urbanización 27 de Junio. Dicha obra no habría sido posible, de no ser porque en la zona se construirá el futuro Hospital de EsSalud.

El consorcio en mención inició las obras sin contar con un residente de obra, pues el ingeniero Juan Carlos Vega, con el que ganaron la licitación, no habría ni siquiera llegado a la obra. Sin Fronteras intentó ubicarlo desde el lunes pasado, sin hallar su rastro. El día martes, Arnaldo Toledo, ingeniero de Seguridad del Consorcio, nos indicó que el consorcio determinó cambios y que el nuevo residente era Fernando Coila Yanque, pero tampoco pudimos hallarlo ni ese día, ni los siguientes.

Recién el viernes 13, en la mañana, ubicamos a José Inga Baez, quien sería el supervisor de la obra. Como sus demás compañeros, nos  dijo que Coila Yanque se encontraba en alguno de los frentes, pero por más que peinamos las escasas cuatro calles donde se hacían los trabajos, no dimos con él.

SIN RESIDENTE

Consultado por qué no exigió la presencia del residente de obra desde un inicio, intentó excusarse. “Hubo problemas (con el residente), es que tu tierra es brava, mucho frío, renunció y pidió su cambio… Ya se solucionó, el ingeniero Fernando Coila es el residente, desde hoy (viernes 20)”, dijo entre risas.

Días atrás, el miércoles 18 de mayo, ubicamos a la asistente del residente, de nombre Mirian, quien confesó que Coila Yanque no se encontraba en la obra, porque legalizaba algunos documentos con la empresa y el Ministerio de Vivienda.

Es decir, quedó confirmado que la obra se inició sin residente, a pesar que en el contrato que firmaron, en su cláusula 7.2, el consorcio ofrece el residente de obra “con asistencia a tiempo completo, durante la ejecución de la obra y el proceso de recepción”. Además, en el ítem 15 “Penalidades y multas” impone 50% de la UIT “Cuando el Residente de Obra designado por el contratista a la firma del Contrato no se encuentre en forma permanente en la obra. La multa es por día”.

MAQUINARIA CHATARRA

Otro de los detalles, quizás más insultante, se da con el incumplimiento de la cláusula 7.2.6, que indica “Teniendo en consideración la envergadura de la obra, resulta necesario que el postor presente el listado de equipos y maquinaria con que cuenta, la misma que no es limitativa, pudiendo ofertar otra maquinaria o equipo, siempre y cuando supere las características técnicas iniciales. El tiempo máximo de antigüedad de los equipos será de 8 años…”.

El Consorcio Vial Alto Puno debió llenar el Anexo 6, que es una declaración jurada que indica, cuenta con el equipo mínimo, sin perjuicio que se verifique antes de la subscripción del presente contrato.

Sin embargo, en la obra pudimos encontrar maquinaria que de lejos excede la antigüedad requerida. Un tractor sobre oruga, que por el modelo sería de 1980; un volquete Volvo F-12 con tolva crema, del ’92, otro volquete Volvo N-12 (con nariz) color blanco, del ’90, una excavadora sobre oruga modelo 325-D, del 2004. Ninguno cumple.

Sobre esta situación, el supervisor desestimó alguna anomalía, pues consideró que mientras cumplan su trabajo y ‘caminen’ no había problema, además dijo que el periodista no era quién para decirle cuál era su trabajo. “Espera, espera, ¿cuál es tu tema ‘compare’? ¿Tú eres mi controlador?.. Las máquinas están entrando progresivamente, es cierto hay algunas especificaciones… pero si alguna máquina tiene alguna posibilidad de trabajar con un poquito menos de antigüedad, pero ahora tú me dijeras ¡esta máquina está parada, está malograda, el tractor está tirado por allá! Ahí sí podrías decir algo…”, contestó molesto.

La empresa consultora cobró casi un millón de soles para que haga cumplir los términos de referencia y garantice la correcta ejecución de la obra. Eso no parece interesarle a este funcionario, que a todas luces se habría coludido con la contratista para estafar al Estado. “No le veo el aspecto periodístico, tú debes preguntar, cómo va la obra, de qué se trata, cuánto va a demorar, no lo que preguntas…”, increpó a más interrogantes que le hicimos.

El Abasto

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