Puno. Otra grave denuncia pone en el “ojo de la tormenta” unas obras de Trabaja Perú que ejecuta la Municipalidad Provincial de Puno. Se trata de las veredas que se construyen en los jirones Yanamayo, Corcordia, y los pasajes Los Naranjos y Alto de la Luna, en el barrio Huáscar, en la zona alta de la ciudad.

Esta vez no se trata de personal fantasma, ni del desvío de materiales, sino de una nueva modalidad con que sacan la vuelta al estado peruano, en complicidad con quienes deberían supervisar y controlar la correcta ejecución de las obras.

En esa zona, el 1 de marzo el programa estatal comenzó la construcción de veredas  en esas vías, contratando a 33 obreras, luego a otras 10 , incluidos 4 varones.

Lo extraño es que todos los trabajadores deberían ser personas elegibles por el Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh) que filtra a los pobres para que ellos sean la mano de obra.

Sin embargo, en el barrio Señor de Huanca ocurre lo contrario, pues allí han colocado a varias obreras suplantadoras, puesto que las que resultaron elegibles, o viven lejos o por diversos motivos no están en condiciones de laborar.

Sin Fronteras descubrió laborando a Guadalupe Llanos, que sin estar en el padrón de obreras, reemplaza a Agustina Choque Chaiña, quien debería estar en la obra.

Al ser interrogada, Guadalupe Llanos no duda en admitir que no figura porque el  Sisfoh la declaró ilegible Nivel 6, es decir es de condición pudiente. Según los vecinos ella tiene una combi y un auto, además de una vivienda de construcción noble.

“No estoy en el padrón pues, Ella (Agustina) tiene sus bebitos, no puede trabajar, va al campo… Como no había personal, tenemos un acta, que las personas que no estamos elegibles podemos trabajar… yo no cobro, solo trabajo; ella (Agustina) va a cobrar, vayan al municipio. Qué problemas les hago, a la ingeniero (Katia Humpiri) entrevístenle”, responde agresiva.

En el lugar encontramos a Yanina Aedo Flores, una obrera que acababa de ser injustamente amonestada por la ingeniero residente Katia Humpiri Pineda, por reclamar trato igualitario y advertir las suplantaciones.

Ella tuvo el valor de denunciar a este medio, otros tres casos similares a los de Guadalupe Llanos y Agustina Choque.

“La señora Soledad trabaja por su cuñada Paulina Guerra; Milagros por su hermana de apellido Casquino, ahora Ruth trabaja por su hermana por Liliana, que vive acá arribita”, narró.

Aedo Flores dijo que cuando los funcionarios de Trabaja Perú se asoma a ese lugar, la residente de obra les dice que se oculten las trabajadores suplantadoras. “Esta ingeniero miente, me amonestó porque reclamé, solo por eso. Acaso es delito reclamar lo justo, pido que el alcalde haga justicia, a otras compañeras les permite llegar tarde, no trabajar. Es un abuso de autoridad; por 25 soles nos humilla esa ingeniero”, señala entre sollozos.

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