El concierto fue dirigido por Enrique Victoria Obando.

El concierto fue dirigido por Enrique Victoria Obando.

SOCABAYA. Por una hora, las internas del penal de Socabaya se olvidaron de su encierro y se pusieron a bailar y cantar al ritmo de la Orquesta Sinfónica de Arequipa (OSA). Al mediodía de ayer, las 150 habitantes del Establecimiento Penitenciario de Mujeres se reunieron en el patio central para recibir a los músicos de la OSA, que por primera vez se iban a presentar al interior de una cárcel.
El concierto comenzó con “Historia de la música”, una recopilación de temas instrumentales de compositores occidentales. Mientras el conjunto de cuerdas, vientos y percusión repasaba en un par de minutos décadas y décadas de sinfonías, las internas iban levantándose de sus asientos para concentrarse en esos bellos sonidos que gatillaban emociones en su interior.
Aunque probablemente las internas no reconocían las melodías de la 9na Sinfonía de Beethoven o el Concierto para Violín N° 1 de Niccolo Paganini, la universalidad de la música las remitió a momentos de su pasado cuando vivían tranquilas, lejos de los barrotes y hacinamiento de esta prisión.

Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Arequipa se pusieron a bailar con el tema "Ritmo, color y sabor".

Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Arequipa se pusieron a bailar con el tema “Ritmo, color y sabor”.

La mirada de paz en el rostro de Gaby Ramos, delegada de la cárcel de damas, cuando sonaban los acordes de The Entertainer, la banda sonora de la película El Golpe, es una muestra de la capacidad transformadora del arte. “Estábamos esperando ansiosas este concierto para salir de la monotonía – dirá luego Gaby –. El estrés del encierro es bastante grande y por eso es una bendición relajarse un rato escuchando música en vivo”.
Durante la obertura los músicos de la OSA también hicieron un guiño a la música popular e interpretaron versiones de “Oh, Pretty Woman”, el tema central de la película Mujer Bonita y “Another one bites the dust” de Queen.
Luego de una primera ronda de aplausos, la orquesta tocó un contrapunteo de la Quinta Sinfonía de Beethoven y el Mambo Nro. 5 de Pérez Pedro que hizo mover tímidamente las caderas de las internas. “Sí, sí, yo quiero mambo”, coreaban los músicos mientras algunas mujeres palmoteaban de pie.

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SONIDOS PERUANOS
Después de unos minutos de escuchar tranquilas las versiones de Libertango de Piazzolla y el vals José Antonio de Chabuca Granda, las internas de Socabaya volvieron a saltar de sus asientos con un mix de canciones criollas, adaptado a la potencia sonora de una orquesta de 54 músicos.
En la primera fila, Ana Elvira – pelo amarrado en una cola, chaleco rosado y canilleras de lana para protegerse del frío – balbucea la letra de Regresa, como emulando el dolor de Lucha Reyes: “Peroooo regresaaa para llenar el vacío que dejaste al irte, regresaaa”. Desde su asiento, Ana Elvira imagina que ella es la cantante que falta en el escenario: “regresa aunque sea para despedirte, no dejes que muera…sin decirte adiós”.
Siguen las ovaciones y la presentación se acerca al final. Si con “Ritmo, color y sabor”, ese tema que inmortalizó con su vozarrón Eva Ayllón, un par de músicos de la OSA se atrevió a zapatear frente al público, con las versiones de los clásicos arequipeños Montonero y Carnaval de Arequipa las internas fueron las que improvisaron algunos pasos sabrosos. Después de un último tema sorpresa, los integrantes de la orquesta se despiden entre aplausos y vítores. Por unos minutos, las internas no se mueven de sus asientos, disfrutando todavía el trance de libertad que les acaban de regalar los músicos.

Texto: Jorge Malpartida Tabuchi
jmalpartida@editoramultimedios.pe

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