Pasadas las once de la noche del domingo electoral, luego de distinguir a lo lejos la luz de una linterna, un grupo de vecinos del barrio Capujra, del barrio Uros Chulluni, fue rápidamente a la orilla del lago Titicaca donde sorprendieron a 4 muchachos que, a bordo de un bote, cargaban un macabro botín: un costal con 11 parihuanas adultas y una cría, todas muertas a garrotazos.
Entre plumas revueltas y manchadas de sangre, distinguieron huesos y vértebras rotas del ave que tiene la desgracia de ser bien cotizada en el mercado de curanderas por tener propiedades medicinales casi mágicas. Dentro del saco también encontraron una linterna. Los rapaces sabían que la luz prácticamente hipnotiza a las parihuanas con lo que era fácil atacarlas con palos. En la intervención del Ministerio Público, el Serfor y el municipio de Puno, se pudo determinar que todas la aves habían muerto con el cuello roto. Lo peor, es que los cazadores, eran 3 niños y un adolescente de una zona cercana, tal como lo informaron los vecinos que intervinieron. Uno de ellos se identificó con las iniciales O.Q.T. y, según atestigua Sabino Apaza, ellos son familiares de una pobladora de la zona cercana y mataban las aves para comercializarlas, para con el dinero alquilar cabinas de internet y pagarse otros “gustos”.
Ayer por la mañana, el presidente del barrio, Rony Apaza Jilapa, y un grupo de vecinos comunicaron a las autoridades, que acudieron cerca al mediodía, que al menos recuerdan 6 incursiones de cazadores de parihuanas. A veces portan armas de fuego y vienen en grupos de 10. El fiscal Óscar Jiménez declaró que se contempla pena de 3 a 5 años de cárcel para los responsables y una pena similar en un reformatorio tratándose del que tiene 17 años. Con las 12 aves muertas en el suelo, todos lamentaron que en años antes el lugar lucía atestado de aves y ahora, prácticamente se están extinguiendo en la zona y el mundo.
J. CARLOS FLORES

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